Debes seguir una dieta sana

Comer fuera de casa durante la gestación no supone ningún problema si tomas ciertas precauciones. Hazlo así para que tu dieta sea equilibrada y para evitar intoxicaciones que podrían afectaros a ti o a tu hijo.

Las vacaciones, los viajes o las jornadas intensivas de trabajo son situaciones que propician comer fuera de casa.Y si estás embarazada, ya sabes que tienes que cuidar aún más tu alimentación para que sea completa, variada, equilibrada y segura.

El secreto está en mantener unos hábitos nutricionales sanos también cuando comes fuera, evitar ciertos alimentos o preparaciones que pueden representar un riesgo para ti o para el bebé (sobre todo en épocas de calor, porque en ellas hay más riesgo de intoxicaciones) y aumentar la ingesta de otros que ahora necesitas más que nunca (por ejemplo, para prevenir la anemia, el estreñimiento o la falta de calcio).

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“El problema de comer fuera es que nos permitimos más libertades que en casa. Pero hay que saber elegir lo que nos conviene más que lo que nos apetece”, indica la doctora Raquel Nogués, especialista en Estética y Nutrición del Centro Médico Teknon de Barcelona. Si no haces en tu hogar alguna de las cinco o seis comidas diarias que se recomiendan en la gestación, toma nota.

Desayuno y provisiones

Un desayuno completo, en casa o fuera, debe contener un lácteo (yogur, vaso de leche, leche con café o cacao...), una fruta, cereal preferiblemente integral (pan, galletas, cereales), una cucharada de aceite de oliva y algo de proteína (rebanada de pan con aceite y jamón york, por ejemplo).

Si sufres náuseas mañaneras, ten en la mesilla unas galletas saladas o unas almendras para tomarlas antes de levantarte; y luego, desayuna.

Y si eres de las que les cuesta comer nada más levantarse, tómate parte del desayuno en el tentempié de media mañana. Ahora tienes que comer con más frecuencia para que tú y el bebé mantengáis vuestros niveles de glucosa.

Llévate en el bolso alguno de estos tentempiés: barrita de cereales, palitos de zanahoria o de apio crudos, almendras crudas, brik de zumo, fruta, colines de pan integral, quesito, yogur... Así evitas la bollería industrial, cuyas grasas no te convienen, o recurrir al socorrido café para reponer fuerzas: además de que no puedes abusar del café (limítate a dos tazas al día), el azúcar sólo te aporta calorías vacías, sin ningún nutriente.

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