Tu dieta durante el embarazo

Durante estos nueve meses tienes que cuidar al máximo tu dieta porque la salud de tu bebé y la tuya dependen de ella.

En los primeros meses no notarás un aumento del apetito pero llegado el tercer mes tendrás más hambre. Elige bien los alimentos para que tanto tú como tu hijo recibáis lo mejor. Elimina de tus menús el exceso de grasas y aumenta el consumo de frutas y verduras.

PREPARA LA DESPENSA

Leche, yogur y quesos. Son la fuente más importante del calcio, un mineral imprescindible durante todo el embarazo y sobre todo en el último trimestre.

Para conseguir el aporte necesario de calcio debes tomar cuatro raciones diarias de lácteos. Por ejemplo: 1 vaso de leche, dos yogures y 70 g de queso fresco.

Frutas y verduras. Son una excelente fuente de fibra que te ayudará a prevenir el estreñimiento, algo muy común durante el embarazo. Es necesario que incluyas cinco raciones diarias en tu menú. Aportan a tu organismo vitaminas y minerales imprescindibles.

En el menú de tu comida y de la cena debes incluir siempre algo de verdura. Evita las más flatulentas como la coliflor y aumenta las de hoja verde, ricas en ácido fólico. Incluye una pieza de fruta o zumo natural en el desayuno y la merienda.

Cereales. Son esenciales ya que te aportan el extra de energía que ahora necesitas. Olvídate de no comer pan y consume diariamente dos raciones de patatas, pastas o arroz.

Carne, pescado y huevo. El pescado es esencial en tu dieta, aporta los ácidos grasos esenciales de tipo omega y yodo.
Intenta tomarlo tres veces por semana, alternando el resto de días con carnes y huevos. Evita las hamburguesas, salchichas, los patés y las carnes grasas.

Legumbres. Aportan hidratos de carbono y proteínas vegetales esenciales en esta etapa. Inclúyelas más en tu menú.

El aceite de oliva se convertirá en la grasa más sana de tu dieta. Aliña con él ensaladas y todo tipo de verduras al vapor.

¿QUÉ PASA CON LA BEBIDA?

Durante estos nueve meses notarás que tienes más sed. Esto es debido a que tu respiración es más acelerada que antes, sudas más y tus riñones realizan un trabajo extra para eliminar el aumento de residuos. Da de beber a tu cuerpo pero escoge bien la bebida.

El agua es la mejor opción. Calma tu sed sin aportarte ninguna caloría. Te permite digerir mejor los alimentos y, sobretodo, evitar el estreñimiento.

Toma con moderación:

  • Zumos de frutas naturales, una o dos veces al día para no aportar un exceso de azúcares.
  • Infusiones: apuesta por la manzanilla y el té sin teína.
  • Batidos de leche o yogur desnatados, que te ayudan a incrementar tu ración diaria de lácteos o leches vegetales.
  • Refrescos sin gas.

    Ni se te ocurra:
    Cualquier refresco con gas. Principalmente porque no te calman la sed, resultan indigestos y contienen demasiados azúcares.

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