Embarazada: en verano debes cuidar tu dieta aún más

Hay varios aspectos relacionados con tu dieta que debes vigilar mucho en esta época, en la que se come fuera de casa y se viaja mucho más que en el resto del año. Es la única manera de prevenir problemas intestinales y molestias de estómago, así como infecciones e intoxicaciones alimentarias.

Lo primero que debes hacer este verano es seleccionar muy bien los alimentos que puedes comer y los que no.

Entre los más recomendables están: las ensaladas (asegúrate de que los ingredientes está bien lavados), la carne guisada o asada, el pescado blanco a la plancha o cocido, las verduras (si son crudas, después de lavarlas bien, mejor todavía), la fruta fresca, los frutos secos, los huevos, la leche, los helados y batidos caseros, los yogures, los zumos naturales, el pan y el agua.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Por el contrario debes evitar: los fritos, las especias fuertes, el embutido, el pescado azul, los bollos y pasteles elaborados, los ahumados, los quesos que no estén pasteurizados (ante la duda es mejor que no los tomes), los picantes, los platos elaborados con mayonesa, las bebidas gaseosas o muy dulces, el café, el té, los refrescos de cola y por supuesto, el alcohol.

VACACIONES SÍ, MALOS HÁBITOS NUTRICIONALES NO

Dicho esto, es fundamental que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones. Así no sufrirás problemas digestivos y te mantendrás lejos de posibles alergias e intoxicaciones alimentarias.

  • Mantén un horario de comidas coherente. Nada de pasarte horas y horas en ayunas y luego darte un atracón. Tu hijo necesita comer a menudo. Por eso, haz varias comidas ligeras al día y ante un ataque de hambre tómate una zanahoria cruda, una manzana, un yogur o un par de galletas integrales. Estos tentempiés te saciarán, te nutrirán de forma muy saludable y evitarán que caigas en otras tentaciones menos recomendables.
    • Elige restaurantes de confianza. Nada de irte de tapeo a cualquier sitio. Puedes salir a comer fuera, pero asegúrate de que los ingredientes de tus ensaladas estén perfectamente lavados, pela las frutas, rechaza los alimentos que hayan estado expuestos en el mostrador sin protección y huye de las salsas elaboradas con huevo o nata, así como de los revueltos, las tortillas, las carnes y los pescados poco hechos.
      • Respeta al menos dos horas de digestión después de las comidas, antes de meterte en el agua.
        • Evita los alimentos y las comidas muy frías. Claro que puedes tomar helados, batidos y granizados, pero saboréalos bien en la boca antes de tragártelos. Así los disfrutarás más y te sentarán mejor.
          Publicidad - Sigue leyendo debajo
          • Bebe agua mineral embotellada, salvo si la de tu lugar de residencia te ofrece absolutas garantías.
            • Educa a tu intestino: unos días antes de salir de vacaciones, habitúate a evacuar siempre a la misma hora. Evitarás que los desplazamientos y el cambio de localidad te produzcan estreñimiento.

              Tomando estas precauciones y comiendo justo lo que más necesitas, este verano te alimentarás mejor que nunca.

              Publicidad - Sigue leyendo debajo