Cuándo comer al final del embarazo

Al igual que en el segundo y en el tercer trimestres, en estas últimas semanas se recomienda continuar con un aumento del 10% del aporte calórico en la dieta (aproximadamente 200 calorías más al día).

La doctora Ruiz Vega señala que “más que centrarse en las calorías, la madre debe cuidar que su dieta sea equilibrada.

No es necesario comer mucho más; es imprescindible comer mejor”. Por ejemplo, una bolsa pequeña de patatas fritas te aportará de sobra esas calorías extra, pero serán “calorías vacías”, es decir, sin apenas aporte nutricional para ti y para tu bebé.

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No pasa nada por que de vez en cuando te des un capricho, pero no abuses de ellos si no quieres que la báscula se dispare. Varios estudios han comprobado que cuando la embarazada gana más peso del recomendado (entre 9 y 11 kilos), está expuesta a sufrir tensión arterial alta, a desarrollar diabetes y a tener bebés excesivamente grandes, que muchas veces requieren un parto instrumentalizado.

Por otra parte, si no estás ganando el peso suficiente, es importante que hagas un esfuerzo y comas mejor para asegurarte de que llegas al parto y a la lactancia con las reservas de energía necesarias. Puede que tu tocólogo valore la posibilidad de que el bebé presente un CIR (crecimiento intrauterino retardado), pero no te preocupes antes de tiempo, ya que tu peso no es el único factor a tener en cuenta: problemas placentarios, estrés y tabaquismo, entre otros, suelen ser determinantes en estos casos.

Dicho esto, es cierto que la Naturaleza es sabia y hace que tu metabolismo se adapte a las nuevas necesidades: “El ambiente hormonal de la gestación hace que se aproveche mejor la energía proporcionada por los alimentos para garantizar un aporte de glucosa constante al feto y disminuye la motilidad del intestino para que se absorban mejor los nutrientes”, explica la ginecóloga.

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