La sal en el embarazo, la razón por la que hay que controlarla

La OMS recomienda consumir diariamente 5 g de sal, pero en los países mediterráneos triplicamos esa cantidad. Y esto es algo que ahora que estás embarazada debes controlar.

image

Que estés embarazada no significa que debas eliminar la sal de tu dieta (salvo prescripción médica), ya que este mineral es imprescindible para el buen funcionamiento del cuerpo humano. Lo que sí debes hacer es controlarla, porque tan malo es prescindir de ella como tomarla en exceso:

Si abusas de la sal en el embarazo puedes padecer alteraciones cardiovasculares, hipertensión y problemas renales, además de aumentar la tendencia a acumular líquidos.
Por el contrario, si prescindes de ella por tu cuenta (no debes hacerlo) puedes sufrir bajadas importantes de tensión, además de que disminuirá el flujo placentario (es decir, la cantidad de sangre oxigenada que recibirá tu hijo a través de la placenta será menor), lo que hará que el bebé nazca con menos peso.

En el punto medio está la virtud

Ten todo esto en cuenta y procura tomar los 5 g diarios de sal recomendados, ni más ni menos (es el equivalente a una cucharilla de café). Siendo así, aportarás a tu organismo algunos de los minerales imprescindibles para funcionar bien y tu hijo y tú estaréis a salvo de los efectos nocivos que podría produciros el exceso o la carencia de ellos. Y es que la sal, tomada con moderación, es muy beneficiosa para el organismo por varias razones:

  • Regula y mantiene el nivel de líquidos adecuado. Esto es especialmente importante durante el embarazo, ya que éste desestabiliza el equilibrio normal de agua en el organismo, lo que puede acabar produciendo edemas a las futuras mamás (son acumulaciones de líquido localizado en las manos, la cara y los tobillos).
    • Aporta sodio y potasio, minerales imprescindibles para la regulación del ritmo cardiaco de la madre y, por consiguiente, del feto.
      • El potasio y el magnesio que aporta la sal también favorecen la actividad muscular y previenen posibles calambres a la futura mamá.
        • El yodo que contiene previene defectos de la glándula tiroides, que puede ocasionar la aparición de bocio (estrechamiento del cuello, debido a la inflamación de esta glándula) e incluso cretinismo (retraso intelectual). Por eso conviene elegir la sal yoyada.
          • La sal favorece la reposición del agua en el cuerpo (el 70% de nuestro organismo y el 90% del feto es agua) y evita la deshidratación. Las embarazadas son más propensas a ella, porque debido a su estado sudan más.

            Una sal especial para las embarazadas hipertensas

            Al principio del embarazo la mayoría de las futuras mamás tienen la tensión baja, mientras que en los meses finales les sube considerablemente. Es por ello por lo que en el tercer trimestre, a la mayoría de ellas suelen recomendarles disminuir la ingesta de sal.

            Para no tener que someterse a una dieta insípida, que no será fácil de seguir, actualmente se venden en las farmacias y en los herbolarios sales especialmente elaboradas para estos casos, pero de bajo contenido en sodio (para bajar la hipertensión) y ricas en potasio y magnesio. También les ayuda acostumbrarse a utilizar albahaca, romero, cominos, orégano y estragón para dar sabor a sus platos, sin poner en riesgo su salud ni la de su futuro bebé.

            Publicidad - Sigue leyendo debajo