Alimentos que sí puedes tomar en tu dieta de embarazada

Congelados, conservas... ¿Estas embarazada y no sabes qué puedes comer? Toma nota de nuestros consejos.

Sí a los congelados

Adquiriendo verduras y pescados ultracongelados te aseguras de que consumes productos en perfecto estado y evitas posibles infecciones por toxoplasmosis o por anisakis. Fíjate al escogerlos en que estén bien empaquetados, con el envoltorio limpio, sin escarcha ni empapados.

Y no los cojas si están por encima de la línea que indica la carga máxima del arcón congelador. Cómpralos al final para no romper la cadena del frío, llévalos en una bolsa isotérmica y mételos en el congelador en cuanto llegues a casa.

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El universo de las latas

Los alimentos enlatados son también estupendos para ti, ya que se conservan en óptimas condiciones (las vitaminas del grupo B, entre las que se encuentra el ácido fólico o B9, se preservan mejor en las latas que en los productos frescos) y pueden solucionarte más de una comida o una cena si estás cansada para cocinar: no tendrás más que abrir una lata de atún o sardinas para hacer una ensalada, o una de espárragos, o de alcachofas..., hay mil posibilidades.

Ten la precaución de comprobar que las latas que adquieres están intactas, sin golpes ni abombamientos, y en casa almacénalas en la despensa a temperatura ambiente (unos 20 ºC).

Cereales, legumbres, grasas

Tampoco pueden faltar en tu carrito de la compra los siguientes grupos de productos:

  • Cereales: pan, pasta, copos para el desayuno... Debes tomar dos raciones diarias de cereales (una ración equivale a 60 g de pan). Si tienes problemas para ir al baño, escoge preferentemente los panes integrales y bebe mucha agua.
    • Legumbres: al igual que los cereales, te proporcionan hidratos de carbono complejos y te ayudan a mantener los niveles de azúcar en sangre. También te aportan una buena dosis de fibra. Debes tomar dos raciones a la semana.
      • Grasas: No hay que desterrarlas, todo lo contrario, ya que las necesitas a diario e intervienen en el desarrollo neuronal del bebé. Eso sí, deben ser poliinsaturadas (provenientes del pescado azul, 2 o 3 veces por semana) y monoinsaturadas (aceite de oliva, 4 cucharadas al día), no grasas saturadas (bollería, mantecas...).
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