Alimentos que no pueden faltar en tu compra

Cuidar tu alimentación durante la embarazo es básico para tu salud y para la del bebé que esperas. Te decimos cómo hacer una compra semanal óptima, con la que te asegurarás de que todas vuestras necesidades nutricionales quedan perfectamente cubiertas.

Lácteos, que no falten

Los productos lácteos son indispensables en tu dieta diaria. Adquiere la leche preferiblemente enriquecida con calcio o especial para embarazadas, que suele aportar, además, ácido fólico. Si no tienes problemas de peso, tómala entera. Los yogures (tanto los naturales como los de sabores o los que contienen frutas y fibra) también te vienen bien, así como el queso (siempre pasteurizado).

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Todos estos alimentos son muy ricos en calcio, un mineral fundamental en la gestación para mantener tus reservas y prevenir calambres y también para la formación de los huesos y dientes del bebé que esperas. ¿Cuántos lácteos necesitas al día? Unos 750 cc de leche (3 vasos grandes) o su equivalente en otros lácteos.

Frutas y verduras, ahora más que nunca

También es conveniente que tomes a diario dos raciones de fruta y dos de verduras variadas, si son de temporada mejor que mejor. Ahora es la época del melón, la sandía, la pera de agua, los melocotones... y de las acelgas, las berenjenas, los pimientos...

Escoge las frutas más maduras y de mejor olor y selecciona principalmente las verduras que tengan un color verde intenso, señal de que son ricas en ácido fólico, vitamina esencial sobre todo al incio de la gestación. Las frutas y las verduras te proporcionan otras muchas vitaminas, como la C (que ayuda a la absorción del hierro) y la K (importante para la correcta coagulación sanguínea).

Recuerda lavar estos productos muy bien, bajo el chorro fuerte del grifo y con algún producto desinfectante especial para alimentos, antes de consumirlos.

¡Bien por la carne!

Tanto la de ternera como la de cerdo (magra), ave, cordero o conejo son carnes sabrosas y nutritivas. Se aconseja consumir una ración variada al día, siempre bien cocinada para evitar la toxoplasmosis.

La carne te aporta proteínas, indispensables para aumentar tu volumen sanguíneo, para la formación de la placenta, para el crecimiento del útero y de los senos, para el desarrollo celular de tu bebé... Al comprarla, escoge la carne más magra y, mejor que adquirirla en bandejas ya envasadas, pide al carnicero que te la corte a tu gusto en el momento.

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Huevos y pescado, también

Al pertenecer al grupo de las proteínas, igual que la carne, aportan los mismos beneficios, numerosísimos. Puedes consumir entre 2 y 4 huevos a la semana (además de otras cosas que lleven huevo) y tomar pescado prácticamente a diario.

Sin descartar los pescados blancos, decántate sobre todo por los azules (emperador, trucha, atún, caballa, sardinas...) ya que son muy ricos en aceites esenciales Omega 3, beneficiosos en el embarazo porque intervienen en el correcto desarrollo del cerebro y de la vista de tu bebé.

Para distinguirlos, ten en cuenta que los pescados azules son los que tienen la cola en forma de flecha. Tanto las carnes como los pescados frescos adquiérelos al final de la compra (deja para después sólo los congelados). Así estarán menos tiempo a temperatura ambiente y llegarán antes a la nevera.

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