El yodo: fundamental para el desarrollo del bebé en el embarazo

Te explicamos cómo tomar la cantidad diaria de yodo que precisas durante el embarazo.

Hasta ahora el yodo era el gran desconocido porque no se le había dado toda la importancia que merece, sobre todo en el embarazo.

Sin embargo, hoy sabemos que el yodo es fundamental para el desarrollo del feto y para el crecimiento de los niños, gracias a una campaña llevada a cabo por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y respaldada por el Ministerio de Sanidad.

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El déficit de yodo es la primera causa evitable de lesión cerebral en fetos y lactantes, y las medidas para evitar estas alteraciones son tan sencillas como: sustituir la sal común por sal yodada, aumentar la ingesta de alimentos ricos en yodo (pescados y mariscos) y tomar suplementos farmacológicos en el embarazo y la lactancia, cuando la necesidad de este mineral es mayor.

El organismo necesita de 100 a 150 microgramos diarios de yodo, pero en las mujeres gestantes y en las que dan el pecho, esta cantidad aumenta hasta 250 o 300. Y para cubrirla no basta con la sal yodada y seguir una dieta rica en alimentos que la contienen.

Durante el embarazo y la lactancia es necesario comprobar mediante análisis de orina que los niveles de yodo son los adecuados, pero en los tres primeros meses de gestación esto cobra especial trascendencia, ya que las hormonas yodadas de la madre deben llegar al feto en las cantidades suficientes para la formación y maduración de los tejidos, principalmente del cerebro y del sistema nervioso.

Pásate a la sal yodada

El bebé que está en el vientre de su madre sólo recibe yodo a través de ella, al igual que al lactante sólo se lo proporciona la leche materna. Asegurar que este nutriente le llegue de forma correcta es fundamental. De lo contrario, se podrían producir problemas: mayor número de abortos y mortalidad perinatal, sordomudez, enanismo, malformaciones congénitas y retraso mental, situándose el riesgo potencial de reducción del cociente intelectual del niño entre un 10% y un 15%.

La recomendación de la SEEN de usar sal yodada en vez de la común no implica que haya que aumentar el consumo de este producto. Tanto las embarazadas como la población en general deben moderar su utilización para evitar complicaciones como la hipertensión. Tampoco hay que confundir la sal yodada con la marina, que no contiene la cantidad de yodo suficiente.

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La sal yodada se puede usar con total seguridad, no altera el sabor ni la calidad de los alimentos y, en cambio, los beneficios son muy importantes. Es un producto asequible y accesible, pues es barato y se encuentra en todas las tiendas de alimentación.

La Organización Mundial de la Salud lo tiene claro: “Todo niño tiene derecho a un aporte adecuado de yodo para asegurar su desarrollo normal. Y toda madre tiene el derecho a una ingestión adecuada de yodo durante el embarazo para asegurar que su hijo tenga un desarrollo mental óptimo”.

En nuestro país aún queda mucho camino por recorrer para evitar las deficiencias de yodo, presentes en muchas zonas de nuestra geografía. Un reciente informe elaborado por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición revela que las comunidades autónomas con mayores carencias de este mineral son Andalucía, Extremadura, País Vasco, Castilla-La Mancha y Castilla y León. Ya sabes, apúntate al yodo.

Si quieres ser madre...

  • Consulta a tu médico para llegar al embarazo sin déficit de yodo. Tomando un comprimido al día de un suplemento farmacológico durante tres meses antes de la gestación conseguirás buenos niveles.

    Si estás embarazada...

    • Necesitarás mayor aporte de esta sustancia, por lo que es conveniente tomar entre uno y dos comprimidos diarios durante todo el embarazo y la lactancia.

      Si tienes hijos...

      • Utiliza exclusivamente sal yodada en la preparación de las comidas. Se trata de sal común enriquecida con yodo y la venden en las tiendas de alimentación. La ingesta apropiada es el equivalente a una cucharilla de café de este tipo de sal para cubrir las necesidades diarias de yodo en escolares y adultos.
      • Aumenta el consumo de pescados de mar y mariscos en la alimentación de toda la familia. Lo más indicado es tomarlos dos o tres veces por semana.
      • Exige que el comedor escolar de tus hijos sustituya la sal común por sal yodada en la elaboración de los alimentos.
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