Beneficios del ácido fólico en el embarazo

Consumir las dosis recomendadas de ácido fólico antes y durante la primera etapa del embarazo es fundamental para tu futuro hijo.

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El ácido fólico (o folato) es un tipo de vitamina del grupo B (B9) que ayuda al organismo en el mantenimiento de las células y creación de células nuevas. Esta es la razón por la que es tan importante en el embarazo y en la infancia, ya que es una vitamina fundamental en periodos de división y crecimiento celular rápido. Además, contar con la suficiente cantidad de ácido fólico en el organismo antes y durante el embarazo puede evitar el desarrollo de malformaciones congénitas medulares y cerebrales por parte del bebé.

Consecuencias de déficit de ácido fólico

Como ya hemos comentado, los estudios demuestran que tomar las dosis diarias recomendadas (al menos 0,4 mg, según el Ministerio de Sanidad) de ácido fólico antes y después del embarazo (al menos hasta el día 28 de embarazo) disminuye el riesgo de que el bebé pueda desarrollar defectos en el tubo neural, es decir, malformaciones congénitas que implican un desarrollo incompleto de la médula espinal y el cerebro, como por ejemplo:

  • Espina bífida: la médula y la columna vertebral no se cierran por completo.
  • Anencefalia: subdesarrollo grave del cerebro.
  • Encefalocele: el tejido cerebral sobresale hacia la piel a través de una abertura en el cráneo.

    Estas deformaciones ocurren en los primeros 28 días de embarazo, por eso es tan importante asegurar el consumo recomendado de ácido fólico durante este tiempo, pero también antes, pues este tipo de malformaciones pueden producirse incluso antes de que la mujer sepa que está embarazada. Por eso es recomendable que todas las mujeres en edad de maternidad consuman ácido fólico y no solo aquellas que están buscando un embarazo.

    Otros beneficios del ácido fólico

    Además de prevenir defectos en el tubo neural, el ácido fólico es fundamental en el desarrollo del ADN y, por tanto, desempeña un papel clave en el crecimiento y desarrollo de las células y en la formación de los tejidos.

    Alimentos ricos en ácido fólico

    El ácido fólico está presente, sobre todo, en verduras de hoja verde como el brócoli, las espinacas, la coliflor, la lechuga o la col rizada (kale), pero también lo podemos encontrar en legumbres tales como los frijoles, la soja, las lentejas, los guisantes o los garbanzos, así como en los frutos secos, en los cereales integrales, en las frutas cítricas y en el resto de verduras (no necesariamente de hoja verde) como la zanahoria, el apio o la calabaza (aunque en menor cantidad que en las anteriores).

    Sin embargo, a la hora de cocinar estos alimentos hemos de tener en cuenta que el ácido fólico es termosensible y se pierde con el calor. Por eso, es recomendable optar por un cocinado mediante microondas o vapor en lugar de cocción.

    Por otro lado, puede que simplemente con la alimentación no consigamos alcanzar las dosis recomendadas de ácido fólico. Por tanto, es recomendable acudir, tanto antes como durante el embarazo, a suplementos alimenticios que proporcionen la cantidad suficiente de esta sustancia y de otros nutrientes esenciales.


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