Con moderación, son saludables

Hoy en día se sabe que cada órgano, para poder funcionar sin problemas, requiere un tipo de alimentos que están asociados a un gusto concreto.

El hígado y la vesícula demandan el sabor ácido; el páncreas y el estómago, el dulce; el corazón y el intestino delgado, el amargo; la vejiga y el riñón, el sabor salado, y el intestino grueso y el sistema respiratorio, el picante.

Ya sabes: en estos meses, si te entran muchas ganas de comer algo, “no te prives”, aconseja el doctor Serra, “pero hazlo con moderación. Ten en cuenta que no es lo mismo tener antojo de pasteles que de lentejas. Así que come tranquila lo que te pida tu organismo, siempre y cuando no se trate de algo que tu médico te haya desaconsejado. Los antojos no son peligrosos, sino saludables”.

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Fíjate si es así, que un estudio elaborado por la Universidad de Helsinki ha detectado que comer chocolate durante el embarazo aumenta las posibilidades de tener bebés más risueños y alegres.

Los investigadores analizaron a un grupo de 300 mujeres.

Seis meses después del parto, se les pasó un cuestionario con parámetros como “facilidad del niño para calmarse” o “facilidad para reír” y los resultados demostraron que los niños cuyas mamás habían consumido chocolate regularmente en el embarazo, eran más activos y sonreían con más frecuencia.

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