Detalles sobre la cesárea que... no te han contado

¿Sabías que el nacimiento por cesárea puede influir en la maduración del sistema inmunitario del bebé, pudiendo tener estos bebés más probabilidad de desarrollar alergias? Aunque no está en tu mano decidir de qué forma va a llegar tu hijo a este mundo, conviene conocer con qué condicionantes cuentan los niños que nacen por cesárea.

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D.R.
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¿Parto vaginal o cesárea?

Según la Organización Mundial de la Salud, a nivel mundial, las cesáreas necesarias por motivos médicos se realizan en el 10-15 % de los embarazos. No obstante, durante las últimas décadas, el número de partos por cesárea está aumentando considerablemente. En lo que respecta a nuestro país, según datos del Instituto Nacional de Estadística, más del 26% de los partos se realizan mediante esta técnica quirúrgica.

Lógicamente, la decisión de que tu hijo nazca mediante parto vaginal o no, no depende de ti, sino de las circunstancias que rodean el nacimiento y de lo que el especialista que atiende el proceso estime oportuno para ti y para el bebé.

La intervención sigue siendo uno de los procedimientos más seguros que tu médico puede realizar en caso de que el parto se complique, se estanque o surja alguna situación de urgencia. Pero, supone una intervención quirúrgica y como toda operación, implica ciertos condicionantes para la madre (mayor tiempo de recuperación, cicatrización sujeta a cuidados, molestias añadidas...) y para el niño, que conviene conocer.

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Mejora en la flora intestinal

Los bebés que nacen mediante parto vaginal llegan a este mundo con una ventaja añadida, frente a los que nacen por cesárea. Cuando los primeros atraviesan el canal del parto van tomando contacto y absorbiendo bacterias beneficiosas presentes en la zona vaginal. Estas bacterias aliadas proceden del intestino materno (una de las razones por las que la futura mamá debe cuidar con esmero su alimentación e incorporar a su dieta probióticos) y contribuyen al desarrollo de la microbiota (la flora intestinal) del bebé.

Pero en el sistema inmunitario de tu hijo no solo influye el tipo de parto. La lactancia, la alimentación diversificada posterior y el consumo de antibióticos, de forma precoz, también afectan al correcto desarrollo de esa microbiota.

En cuanto a los niños que nacen por cesárea, al no contar con este contacto previo, pueden presentar un mayor riesgo de disbiosis, es decir un desequilibrio en la flora intestinal que puede dificultar las digestiones y favorecer la presencia de trastornos intestinales entre ellos estreñimiento, inflamación, problemas alérgicos...

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La lactancia materna, prioritaria

Si has cuidado con esmero tu alimentación durante el embarazo, no conviene que bajes la guardia en el último trimestre. Piensa que para hacer frente al parto y a los primeros meses con el bebé, necesitas tener los niveles de energía (y de ánimo) en lo más alto. Además, mediante una nutrición adecuada contribuyes a sentar las bases para que tu hijo pueda formar un correcto sistema inmunitario.

En la recta final de la gestación, estaría genial aumentar el consumo de alimentos ricos en probióticos (por ejemplo, alimentos fermentados como el yogur).

Una vez que el bebé ha nacido, la lactancia materna siempre es la mejor opción, ya que la leche materna no solo contiene nutrientes para el crecimiento y desarrollo saludables del bebé, sino que también aporta altos niveles de prebióticos y probióticos. Como sabes, la OMS recomienda la lactancia materna en exclusiva en los primeros 6 meses de vida y después (manteniendo la lactancia materna hasta los 2 años o hasta que madre e hijo así lo decidan) incorporar poco a poco la alimentación diversificada. Sigue las indicaciones que os dé el pediatra durante este proceso.

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Una alimentación saludable

En algunos casos, pueden surgir circunstancias en las que la lactancia materna no se contemple como opción de alimentación en exclusiva para el niño. Si es tu caso y/o además tu hijo ha nacido por cesárea o ha estado sometido a un tratamiento precoz con antibióticos, pregunta al neonatólogo o al pediatra que le atienda después, cómo alimentar a tu bebé para mejorar su sistema digestivo y con él, el inmunológico.

Si su médico lo considera oportuno, te recomendará una leche de fórmula (con prebióticos y probióticos, una combinación que recibe el nombre de simbióticos y que promueve la salud intestinal) que ayude, mediante la alimentación, a mejorar el estado general y las defensas del niño. Especialmente si se trata de un bebé con predisposición a plantear desafíos a su sistema inmunitario (por ejemplo, si ha nacido por cesárea o tiene antecedentes familiares de alergia).

En estos casos, para promover una buena salud intestinal, puede resultar de gran ayuda suplementar la dieta del pequeño con prebióticos y probióticos durante toda la edad infantil.

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Cesárea y alergias

Como ya te hemos indicado, un bebé nacido por cesárea no se expone a las bacterias beneficiosas de la vagina materna durante el parto. Estas bacterias son críticas y pueden ayudar al desarrollo de la microbiota intestinal y del intestino sano del bebé.

Hasta el 80 % de las células inmunitarias se ubican en el sistema digestivo, por lo que no sorprende que las bacterias beneficiosas que se encuentran en este se asocien con una mejora de la salud y una reducción del riesgo de alergias.

Se considera por esto que la cesárea puede ser un desafío a la maduración del sistema inmunitario del bebé, pudiendo tener estos bebés más probabilidad de desarrollar alergias.

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