Vacunas de los niños: todo lo que necesitas saber sobre ellas

De las no menos de 12 vacunas que pondrás a tu peque, el 30% le producirá algún tipo de reacción o malestar. Te contamos todo lo que puedes hacer para que el trago sea mucho más fácil, y te ponemos al día sobre las últimas novedades en este tema clave para la salud de tu bebé.

vacunas bebés sin dudas
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El momento de vacunar a un hijo no suele ser agradable y son muchos los padres que lo pasan mal. Toma nota de lo que te explicamos para que el "trago", pase mejor.

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Antes del Día D

Haced vida normal porque los antígenos –virus o bacterias muertas o atenuadas– que inyectarán a tu hijo con la vacuna son menos, en cantidad, que aquellos a los que, de forma natural, tiene que enfrentarse cada día.

Si tu peque está tomando antibióticos o algún antigripal, coméntalo con el médico porque puede que le retrase la vacunación. Esto sucede especialmente en las de los 2, 4 y 11 meses, porque algunos antibióticos entran en conflicto con la vacuna de la poliomielitis. Y si tu peque ha tenido convulsiones –de fiebre o por cualquier otra razón–, háblalo también con el pediatra.

¿Y los niños alérgicos?
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Si no toleran el huevo y la gelatina, has de comentarlo con el pediatra, porque la vacuna triple vírica (2, 4 y 12 meses) puede estar contraindicada. Si es alérgico a algún antibiótico, coméntalo con el pediatra, ya que algunas vacunas contienen antibióticos para prevenir la contaminación bacteriana durante su fabricación.

Tranquila, es mejor... si no das paracetamol al niño antes de vacunarle. Algunos especialistas opinan que puede llegar a disminuir la eficacia de la vacuna.

Ojo con la del rotavirus (bebés de 2, 4 y 6 meses). Como no puede tomar nada hasta que pasen 15 o 20 minutos de la administración, procura que vaya bien comido a la cita –pero no atiborrado, para que no vomite–.

El momento de la vacuna

La tendencia en lactantes es dar el pecho mientras el profesional le pone la vacuna, así estará más tranquilo. Si tiene menos de tres años, tenlo cogido en posición vertical, se tranquilizará.
Le pondrán la vacuna en el muslo si es bebé, o en el brazo cuando hablamos de niños de más edad.

• Tenlo claro: tú te sentirás mal. Si pudieran, todos los papás y mamás se cambiarían por sus hijos en este momento. Pero son ellos los que tienen que inmunizarse, no los adultos. Así que, deja de sentirte culpable, porque estás haciendo lo mejor para tu hijo y para todos los demás –incluidos sus hermanos, compañeros de guarde...–.
• Así se consuela a un bebé. Con pecho, agua, bracitos, abrazos... y, sobre todo, conservando la calma y la sonrisa.
• Y a un niño... Los abrazos, la sonrisa y tu tranquilidad son aún más importantes. Además, ayuda mucho que justo antes de ponérsela le digas que va a recibir unos cromos, un muñequito... cualquier pequeño detalle que desvíe su atención del pinchazo.

¿Y después de aplicar la vacuna?

En cuanto a la alimentación, continúa con sus horarios (lactantes a demanda y niños pequeños el habitual). Justo después de la vacuna puedes darle agua, pecho, chupete... se tranquilizará; salvo si le han administrado la vacuna del rotavirus (unas gotitas), ya que tras ella no debe comer ni beber en 20 minutos.

Si le ayudas a movilizar suavemente la zona en la que le han puesto la inyección, reducirás el dolor. El baño hazlo como siempre y a la hora de siempre, pero no le pases la esponja por donde le han pinchado, le puede doler. Y que duerma con el pinchazo al aire si es verano, o cubierto por una tela finita de algodón si hace más frío.

Las malas reacciones a las vacunas (anafilaxia) son muy raras. Y se dan, en la gran mayoría de los casos, inmediatamente después de aplicar la vacuna o en los 30 minutos posteriores. Por eso se aconseja esperar con tu hijo en la consulta un ratito después de la vacuna. Vigila que no tiene fiebre alta, enrojecimiento generalizado de la piel, mucosidad, dificultad para respirar, hinchazón de la boca y el cuello, ronquera en el llanto... En estos casos (muy poco frecuentes, de verdad), lleva a tu bebé a urgencias y explica de qué le acaban de vacunar.
Si la vacuna es oral y vomita en los 20 minutos posteriores a su administración
, llama a tu pediatra y coméntalo; si es después, no ocurre nada.

¿Cuáles son las vacunas de pago?

En España son tres, la del rotavirus (cuesta unos 70 euros cada dosis), la de la meningitis B (unos 100 euros cada dosis) y la última recomendación que ha llegado a las consultas es la vacuna frente a los meningococos ACWY (50 euros una sola dosis, a los 14 años).
• Quién las recomienda: El Comité Asesor de Vacunas, órgano perteneciente a la Asociación Española de Pediatría (AEP).

¿Qué hacer si se te pasó el día de la vacuna?

No ocurre nada. Solo tienes que comentarlo con el pediatra para que te reajuste el calendario (a veces, incluso la dosis). También has de saber que si tu peque tiene una enfermedad inmunitaria puede ser que su médico decida no vacunarle, o que se salte alguna. Sin problema: lo mejor de las vacunas es que es una medicación solidaria: cuantos más niños vacunados haya, más se protegen unos a otros, incluso a los que no lo están.
¿O es que está malito? Si justo cuando le toca la vacuna tiene febrícula, diarrea, está resfriado o con un poco de otitis, consúltalo con tu pediatra, pero seguramente le podrás vacunar. Las vacunas solo son incompatibles en caso de alergias previas a esa vacuna, si tu hijo está tomando algún tipo de antibiótico o algún antigripal concreto que pueda comprometer la eficacia de la vacuna.

Principales reacciones

Cada peque es un mundo, pero lo cierto es que hay determinadas vacunas que por su modo de elaboración, como las de la varicela o el sarampión, suelen llegar a dar más reacción que otra –como la vacuna de la gripe, por ejemplo–.
La que más duele. Sin duda, la de la meningitis B. Si se la ponen en la pierna, puede que hasta tu peque camine mal durante unos días. El dolor empieza desde el mismo momento en que introducen la vacuna y puede tardar cierto tiempo en desaparecer.
• Las que dan más fiebre. Depende, sobre todo, de cada niño. Entre el 15 y el 20% de los peques vacunados sufren un aumento ligero de la temperatura corporal (febrícula). Solo el 2% pasa de los 39 grados. Pero las de la tos ferina (2, 4 y 11 meses, y 4 años) y el neumococo (2, 4 y 11 meses) son las que suelen causar más fiebre.
La de reacción más tardía. La triple vírica (12 meses y 4 años) puede dar fiebre una o dos semanas después.
La que más se inflama. La del tétanos (2, 4, 6 y 11 meses, 11 meses y 12 años).

¿Y si te cambias de Comunidad Autónoma?

Consúltalo con el pediatra. Puede que decida adelantarte o retrasar alguna vacuna para que vayas más al unísono con el calendario de la Comunidad a la que te trasladas. Además, desde 2017 las diferencias son mínimas. La vacunación es un derecho de todos los niños de la UE; es cierto que el Estado no subvenciona las mismas en todos los lugares, pero sí las básicas. Y, en el peor de los casos, siempre puedes ponérselas por privado con receta médica.

• ¿Te vas a vivir a otro país? Cada país europeo tiene su propio calendario de vacunación –la mayoría, gratuito–. Si nos comparamos con otros países europeos, nuestra cobertura es similar en número a Bulgaria, Holanda, Portugal o Rumanía, pero inferior a la de Alemania, Francia, Grecia o Reino Unido. Ten cuidado porque en algunos de ellos las vacunas son obligatorias para inscribir a los niños en centros educativos (en Francia, por ejemplo). Pregunta al pediatra del país donde te mudes.

¿Es bueno aplicar frío o calor?

La mejor forma de calmar el dolor de la zona hinchada y de bajar la inflamación, es aplicándole frío. Eso sí, nunca pongas hielo directamente sobre la piel del bebé, coloca una gasa o paño
entre la fuente de frío y la piel de tu hijo.
Calor: solo en un caso. Inmediatamente después de las vacunas de la difteria, el tétanos y la tos ferina (2, 4 y 11 meses, 6 y 12 años) puedes aplicar un paño húmedo calentito para reducir el dolor del pinchazo.

Vacúnale, sin duda
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Recibir una vacuna es mucho más seguro que contraer cualquiera de las enfermedades frente a las que protege. Estos medicamentos hacen que tu bebé desarrolle inmunidad (protección) contra enfermedades antes de que entre en contacto con ellas. Dolencias como el tétanos o la difteria han azotado a la humanidad a lo largo de los siglos;
sin embargo ahora, gracias a la vacunación, son pura anécdota, al menos en nuestro país. ¡Merece la pena! Además...

No sobrecargas el sistema inmunitario de tu peque. Este combate exitosamente miles de gérmenes al día. Así que, aunque le pongas tres vacunas, estas constituyen solo una pequeña fracción de los gérmenes que su cuerpo combatirá ese día.
• Si estás embarazada también te protege a ti.
Y, sobre todo, protege al resto de tus hijos, a los compañeros de la guarde... Las vacunas suman.

¿Qué dice la ley sobre vacunar a los niños?

Vacunar a tu hijo es tu elección. En España solo puede obligarte a hacerlo un juez (como ocurrió en 2010 en un colegio de Granada ante un brote de sarampión). En países como Italia y Francia sí que es obligatorio.
Dónde pueden exigirlas: En algunos centros educativos y deportivos, para ir de campamentos, colonias... como requisito específico de ese centro.
Y si van a hacer un curso en el extranjero.
• Dónde tienen obligación de ponértelas. Lo más sencillo es tu centro de salud de la Seguridad Social; pero en cada comunidad autónoma existen centros de vacunación regionales donde, con prescripción médica, ponen las vacunas de forma gratuita. Las que no son gratuitas, pero están recomendadas por la Asociación Nacional de Vacunas, también te las ponen en el centro de salud o en los centros de vacunación, pero siempre con receta médica. Y en tu seguro privado, con receta, y si compras la vacuna, también te lo suelen poner.
• Constará quién acompaña a tu hijo a poner la vacuna. El profesional de salud lo apunta porque para vacunar a un menor debe haber, al menos, una autorización verbal del tutor y así consta en su historia clínica.

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