El bebé tiene fimosis, ¿hay que operar?

Ni todo lo que parece fimosis lo es, ni todas las estrecheces del prepucio terminan en operación. ¡Te contamos!

image
D.R.
Publicidad - Sigue leyendo debajo
¿Qué es la fimosis?

Se habla de fimosis cuando la piel que recubre el pene (prepucio) está muy cerrada y/o no tiene elasticidad para retraerse y dejar el glande al descubierto. La dificultad al retraer suele ir acompañada de un exceso de piel en el prepucio, pero este dado por sí solo, no supone fimosis.
El 98% de los recién nacidos tienen prepucios que no se retraen o que sólo son ligeramente retráctiles. Esto se conoce como fimosis fisiológica y es lo que muchos padres observan en su hijo durante sus primeros años.
En la gran mayoría de los casos, no se trata de una auténtica fimosis, sino de adherencias prepuciales que dificultan la maniobra y que casi siempre se corrigen por sí solas con el tiempo.
A los 6 meses de vida, el porcentaje de niños que las presentan es ya del 80%.

A los 3 años, más de un 90% de los casos se han resuelto espontáneamente y sólo un 1% llega a la adolescencia con esta anomalía. Para que se considere fimosis ha de haber una imposibilidad de destapar el glande, o la piel del prepucio ha de presionar el cuerpo del pene al intentar retraerla, o ha de resultar dificultoso volver a cubrir el glande, una vez retirada ésta.

¿Qué se puede hacer?

Hay que dar tiempo al tiempo, ya que la mayoría de las fimosis fisiológicas se resuelven solas. A ello contribuye que el pene del bebé se va desarrollando y se eliminan las adherencias, que el anillo prepucial adquiere mayor elasticidad y que el bebé, cuando deja el pañal o durante el baño, se manipula y estira la piel.
Conviene lavar el pene del bebé con agua y jabón durante el baño diario, retirando ligeramente la piel, para evitar infecciones y favorecer su elasticidad, pero sin forzar.
Las maniobras bruscas para retraer el prepucio resultan muy dolorosas y son contraproducentes: al despegar la piel por la fuerza, se generan heridas que al cicatrizar son menos elásticas que la piel sana. Además, se corre el riesgo de que al retraer el prepucio, éste quede atrapado detrás del glande y provoque su estrangulamiento, lo que supone una urgencia médica (se obstruye el retorno venoso y se produce una gran inflamación).
El problema se conoce como parafimosis y susele requerir anestesia local y circuncidar al niño para evitar que se repita.

Intentar corregir la fimosis

La tendencia actual es conservadora. Si después de los 3 años no hay mejoría, el urólogo indicará la aplicación de una crema con corticoides durante dos meses que resuelve el problema en el 80% de los casos. En el resto, siempre que no haya complicaciones que requieran adelantar la intervención, se suele esperar a la adolescencia (12 años).

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
¿Cómo se realiza la operación?

Hay casos en los que no se puede esperar la resolución de la fimosis por sí sola. Haber pasado una parafimosis, como hemos indicado, es una de ellas. Otras razones que recomiendan la intervención son:

* balanitis de repetición (inflamación aguda del prepucio);

* dificultad para orinar por acumulación de orina en la zona (que se forme globo al hacer pis no es razón para intervenir);

* infecciones urinarias;

* reflujo vesicoureteral con exceso de prepucio,

* y balanopostitis.

Balanopostitis, ¿qué es?

Es una infección que se manifiesta con inflamación simultánea del glande y del prepucio. Surge cuando las gotas de orina quedan retenidas entre ambos y además, queda atrapada entre ellos una sustancia blanquecina formada por células descamadas y grasa (esmegma). Ambas circunstancias y el calor de la zona favorecen la infección.
Síntomas añadidos
Son fiebre alta, dolor, dificultad para orinar y, al mismo tiempo frecuentes ganas de hacer pis, aunque no aumenta significativamente la cantidad de orina que es expulsada.
Tratamiento
El pediatra indicará medicación para combatir la infección cuanto antes y reducir la inflamación. Remisión al urólogo para valorar si hay que circuncidar al niño y cuándo hacerlo.
Para prevenir
Higiene diaria durante el baño. Y cuando el niño empieza a ir solito al orinal o al wc, acostumbrarle a retirar un poco la piel para eliminar toda la orina y secarse bien con papel higiénico.

¿Cómo se realiza la intervención?

Toda operación requiere realizar un estudio preanestésico, con análisis de sangre, determinación del tiempo de coagulación, análisis de orina, electrocardiograma, etc. La intervención está considerada como de mínimo riesgo y apenas dura media hora. El niño ha de acudir en ayunas.
¿En qué consiste?
Se corta el anillo prepucial y se elimina la piel que cubre el glande (no siempre se quita en su totalidad, algunas veces se deja lo suficiente para que cubra el glande cuando el pene está en relajación).
En bebés se realiza con anestesia local y sedación; en adolescentes, con local.
En ambos casos se emplean suturas de material reabsorbible (los puntos desaparecen en 8-10 días, no se retiran).
Se realiza en régimen ambulatorio, no necesita hospitalización y en casa precisa cuidados mínimos (higiene, analgésico tipo paracetamol y lubricación de la zona con una pomada anestésica).
El niño se puede duchar y en tres días podrá volver al cole, aunque ha de tener cuidado con golpes y juegos.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cuándo no está indicada

- En recién nacidos con malformación congénita del pene (especialmente hipospadias).
- En prematuros (ni siquiera por cuestiones religiosas).
- En niños que padecen tras- tornos hemorrágicos.
- En recién nacidos cuyas madres estuvieron sometidas a tratamiento con anticoagulantes o con ácido acetilsalicílico durante la gestación.
- No obstante, en todo este proceso el urólogo y el cirujano infantil tienen siempre la última palabra y ellos te indicarán si tu hijo es candidato o no a la operación.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo