La dermatitis atópica en bebés

Si tu hijo sufre este trastorno, que empeora en los meses fríos, sigue los consejos de la Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica.

 

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Evita que el niño se rasque

La dermatitis atópica provoca un intenso picor. Pero si el niño se rasca, el resultado es que la piel pica más y se genera un círculo vicioso difícil de detener.

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Elimina las etiquetas de su ropa

Quítalas de todas sus prendas, y además evita el contacto directo de las costuras de la ropa en la piel del niño. Por la misma razón, hay que prescindir de ponerle prendas ajustadas, de lana y de tejidos sintéticos que irriten la piel.

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Vigila la temperatura ambiental

Los cambios bruscos de temperatura pueden producir daño en estas pieles sensibles. En meses fríos conviene que el niño no sude, mantener su habitación entre 19 y 20 ºC y airearla igual que sus sábanas a diario. No le abrigues en exceso. En meses de calor no le expongas directamente al aire acondicionado, vigila la humedad ambiental y si se expone al sol, siempre con un protector solar específico para pieles sensibles.

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Dúchale en lugar de bañarlo

Ten presente que los cambios bruscos de temperatura pueden irritar la piel del niño, así que procura que su higiene se realice con agua tibia. La duración de la ducha no debe ser superior a 5 minutos y hay que utilizar productos sin jabón (pregunta en la farmacia por preparados hipoalergénicos, sin fragancia, sin jabón y específicos para piel atópica). Cuando le seques, hazlo con toques de toalla, sin arrastrar ni frotar la piel. Y por supuesto, hidrátala después.

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Informa a sus profesores

Tanto si el bebé va a la guardería como si ya está en el colegio. Ten presente que en muchas ocasiones el intenso picor interfiere en el sueño del niño y, como consecuencia, no rinde lo suficiente en el colegio.

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Sigue el tratamiento

Es importante instaurar cuanto antes el tratamiento oportuno para cada niño. Siempre ha de ser con indicación del especialista, que probablemente recetará un antiinflamatorio que debes aplicar en las zonas en las que generalmente aparece el brote, para tener controlado el trastorno.

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No olvides la hidratación

Hay que evitar que su piel se reseque y se cuartee. Busca una hidratante sin fragancia y asegúrate de que la tienes siempre a mano para aplicársela al niño (o que se la aplique él, si ya es más mayorcito) en cualquier momento.

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Lleva un diario

En él debes especificar cuándo y dónde aparecen los brotes. De este modo, te resultará más sencillo identificar los desencadenantes del trastorno en el niño.

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Controla su alimentación

Algunos alimentos están relacionados con la aparición de eccemas, entre ellos el chocolate, la leche, los huevos, los cítricos, los cacahuetes y algunos colorantes. Valora si en el caso de tu hijo es así y evítalos en su dieta.

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Habla al niño sobre la dermatitis

El niño ha de ser consciente de su situación y a medida que crezca, debe ser capaz de controlar por sí mismo la enfermedad, de tal forma que ésta no afecte a sus actividades diarias y se pueda llegar a prevenir los brotes.

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