Bebé: ¿otra vez está estreñido?

Normal, el estreñimiento afecta con mucha frecuencia a los bebés y a los niños pequeños, y es muy habitual en verano. ¿Cómo actuar ante él?

 

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Cómo saber si sufre este trastorno

¿Has notado un cambio en la frecuencia de las deposiciones del bebé y percibes que le cuesta hacerlas más de lo normal? Probablemente se deba a que está estreñido, algo muy habitual en verano porque el calor favorece que proliferen los gérmenes (es esencial mantener hábitos de higiene como el lavado de manos y la esterilización de enseres) y además, aumenta la sudoración, lo que se traduce en heces más duras. 
Aproximadamente un 5% de las consultas pediátricas en atención primaria tienen que ver con esta anomalía, pero solo una de cada cuatro acaba derivada al gastroenterólogo pediátrico.
“Las deposiciones no tienen que retrasarse más allá de las 48 horas. Por lo tanto ese margen de un tercer día sin hacer caca nos sirve de referencia”, explica el jefe de la Unidad de Gastroenterología Pediátrica.

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Por qué afecta tanto a los bebés

La razón es que en los bebés, el sistema digestivo es inmaduro y se está formando. Además, su ritmo intestinal es más lento que el de los adultos. Por otra parte, cuando los niños aún son pequeños, en ocasiones tienen dificultad para relajar el esfínter y los músculos periféricos, por lo que su control no siempre es el adecuado.

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El dolor, un factor importante

Sí porque el dolor acaba condicionando el factor del estreñimiento en el 90% de los casos. “Cuando la ampolla rectal se llena, envía un mensaje al cerebro de que es hora de apretar. Pero si por cualquier razón, el niño tiene en el cerebro el mensaje de que le duele al apretar, automáticamente lo evita”, alerta Segarra. Va reteniendo y esa retención va acompañada de una pérdida paulatina de sensibilidad.  “Una deposición dolorosa es el punto de partida de todo. Hacer caca le molesta y lo evita”, explica.

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Buenos remedios antiestreñimiento

El tratamiento contra el estreñimiento en bebés y niños pequeños se basa en un conjunto de medidas:

- Mantén al niño hidratado. Cuanta más agua beba, más agua llegará a los tramos finales del colon y más pastosas serán las deposiciones.
- Ofrécele alimentos con fibra. Se encuentra en las frutas, las verduras, los cereales y las legumbres, básicamente. La idea fundamental es ofrecerle alimentos diversos con fibra suficiente. Conviene no abusar de plátanos, manzanas (las dos frutas más astringentes) y arroz (el más problemático entre los cereales).  “Hay que compensar los alimentos para buscar el equilibrio”, incide Segarra.
- Anímale a moverse. Cuando un niño pequeño permanece tumbado mucho tiempo o se mueve poco, su intestino tampoco se mueve. Si todavía no gatea ni anda, llevarlo en la mochila en posición vertical le beneficiará. Si es un poco más mayor, juega con él a desplazarse gateando, o haz que ande o baile... Y los  masajes abdominales también le ayudan.
- Y recuerda que también existen remedios naturales, como las semillas, que aportan un extra de fibra que puede ser muy beneficioso.

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¿Hay que recurrir al laxante?

En ocasiones, ante el estreñimiento hay que recurrir a un laxante (jamás sin que lo indique el médico), pero se ha de usar solo el tiempo estrictamente necesario. Existen laxantes de alta potencia, media (para lactantes) y productos naturales. Entre los más eficaces están los enemas de fosfato (para alivio inmediato) y la parafina líquida, que aumenta la frecuencia de los movimientos intestinales.

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