Bebé en verano: adiós a la diarrea

Es una dolencia típica de estas fechas. Conocer qué puede causarla te ayudará a prevenirla o a tratar al bebé cuando la sufra.

image
D.R.
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Muy frecuente en niños pequeños

Al igual que el esteñimiento, la diarrea es una enfermedad gastrointestinal muy habitual en los bebés y niños pequeños. Resulta más frecuente en verano porque en esta época se come más fuera de casa, el niño prueba cosas nuevas y las altas temperaturas favorecen la proliferación de gérmenes.
Asegurarnos de que el bebé sigue una correcta alimentación (tanto si toma solo leche como si ya hemos empezado a diversificar su dieta), de que está bien hidratado y mantener unos buenos hábitos de higiene (lavado de manos, esterilización de sus enseres...) son los tres pilares para ganarle la batalla.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
¿Qué es la diarrea?

La diarrea consiste, según explica Óscar Segarra, jefe de la Unidad de Gastroenterología Pediátrica del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona, en “un aumento de la frecuencia de las deposiciones y una disminución de su consistencia”. Puede parecer muy obvio, reconoce Segarra, pero es la definición que más se acerca a la evidencia.
“Son tantos los factores que influyen en una diarrea, dependiendo de las causas que la pueden provocar y de la edad del niño, que optamos por este criterio general”, aclara.
Y es que la diarrea puede tener un origen alimentario, farmacológico o vírico/bacteriano. En este último caso puede ir acompañada de fiebre, algo que no ocurre en los dos primeros.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Un proceso corto

La diarrea es un proceso relativamente corto que se restituye de manera espontánea. Si tu hijo se alimenta de leche artificial, lo normal es que haga una deposición diaria y compacta, pero si le das pecho lo habitual es que haga tantas deposiciones como tomas (hasta siete u ocho cada día). “La alimentación cambia y las heces también”, analiza Segarra.
Si tu hijo sufre diarrea y le das pecho, mantenlo. “La leche materna contiene suficiente agua para que siga hidratado”, insiste. Si las pérdidas superaran a las entradas tendría que ser ingresado para que se le añadiera algún suero adicional, pero los casos en los que ocurre esto son extremos. Si le das leche artificial, bastará con cambiar la fórmula.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Una hidratación adecuada

El mayor peligro de la diarrea en el niño es la deshidratación (los signos son sequedad de la piel y las mucosas, falta de lagrimeo, ojeras, poca orina, falta de actividad e irritabilidad), de ahí que lo primero que debas hacer sea mantenerle bien hidratado. “Que beba toda el agua que pueda”, insiste el pediatra. Esto suele ser más que suficiente y únicamente en los casos extremos habrá que darle suero.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Te conviene saber...

Hay algunos datos sobre este trastorno en bebés y niños pequeños que viene bien conocer:

- Se habla de diarrea aguda cuando dura más de dos semanas y de crónica cuando se alarga más de un mes.
- En la diarrea bacteriana las heces son más pastosas, a veces con mocos y algo de sangre. La diarrea vírica es más acuosa.
- El color de las heces varía en función del tiempo que estén en el intestino. Pasan de ser más verdosas a más amarillentas, después a marrón claro y luego a marrón más oscuro.
- Si acabas de introducir el gluten en la dieta del bebé y aparece diarrea, esa puede ser la causa.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Buenos alimentos antidiarrea

En cuanto a la comida, “la dieta astringente tiene sentido en los dos o tres primeros días de la diarrea aguda. Puesto que el deseo es frenar el proceso cuanto antes, es recomendable incluir alimentos con poca fibra”, dice el doctor. Nos referimos a arroz, patatas, pan, zanahoria…
No es bueno dejar el intestino sin alimento mucho tiempo, salvo que sea estrictamente necesario. “A veces hay niños que sí requieren un reposo intestinal, pero lo normal es que siga comiendo con una dieta relativamente suave”, explica. Eso sí, hay que evitar los alimentos fritos o los muy cocinados; nada de guisos o similares. Y por supuesto renunciar en lo posible a los alimentos ricos en fibra (frutas, legumbres, cereales y verduras).

La dieta astringente es buena los primeros días, pero si se mantiene puede ser la responsable de que la diarrea no se cure. “Las grasas son fundamentales para estabilizar el ritmo intestinal y si se mantiene una dieta astringente y con poca grasa surgirán dos problemas: primero, que el niño no ganará peso, y segundo, que su cuerpo adolecerá de las grasas necesarias para que el íleon, que es la parte final del intestino, normalice su ritmo”, avisa el gastroenterólogo pediátrico.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Cuando los fármacos son necesarios

Si el agua y la dieta no son suficientes, a veces hay que recurrir a los fármacos como última solución. Son, fundamentalmente, de tres tipos: los sueros de rehidratación oral, que tienen agua con sales y algo de glucosa; el racecadotrilo, un agente antidiarreico muy eficaz cuando la diarrea es muy secretora (“es un producto que ayuda a balancear líquidos”, explica Segarra) y los probióticos. “Si hay un desequilibrio de la flora intestinal, se puede colocar desde el exterior una gran masa de flora bacteriana para restituir la situación”.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo