Cómo prevenir la muerte súbita del bebé

Una de las mayores preocupaciones de los padres es que le pueda ocurrir algo grave al bebé mientras duerme. Estas pautas reducen mucho esa posibilidad.

 

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Reducir el riesgo

Qué madre o padre no se ha despertado en mitad de la noche para comprobar que el bebé dormido respira? Es un gesto habitual y comprensible, pero no ha de convertirse en una obsesión.

Cierto es que el episodio más temido por los padres es que le ocurra algo inevitable al bebé durante el sueño, lo que se conoce como el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) o fallecimiento repentino e inexplicable de un bebé, aparentemente sano, mientras duerme. Bien, pues para mayor tranquilidad han de saber que es algo cada vez más raro. De hecho, las cifras de casos han descendido en los últimos diez años.

“La incidencia ha bajado a algo más de la mitad gracias a las campañas de prevención, basadas en una serie de medidas que deben adoptar los padres y cuidadores cuando ponen a dormir al niño”, explica Isabel Izquierdo Macián, neonatóloga en el Hospital La Fe, de Valencia, y miembro del Grupo de Trabajo para el Estudio y la Prevención de la Muerte Súbita del Lactante en la Asociación Española de Pediatría.

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¿Por qué ocurre la muerte súbita?

Tras un caso de muerte súbita se realiza un estudio completo y si no se descubre la causa que la provocó, se considera Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. Aunque la causa exacta se desconoce, hay estudios que lo relacionan con una inmadurez del sistema nervioso y del control de la función cardiorrespiratoria.

Sin embargo, los expertos consideran que estas causas no son suficientes para desencadenarlo, y que existen una serie de factores ambientales (sobre los que sí se puede influir) que favorecen su aparición. Entre ellos: que el bebé duerma boca abajo, abrigarlo en exceso mientras duerme, fumar en el embarazo o mantenerlo en un ambiente cargado de humo.

El SMSL es ligeramente menos frecuente en las niñas que en los niños, tiene su mayor incidencia entre los bebés de 2 a 4 meses y es excepcional a partir del año de edad.

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Medidas ante la muerte súbita

Existen una serie de medidas establecidas por los expertos que han conseguido reducir considerablemente el problema.

Si el bebé pasa tiempo al cuidado de familiares o de la canguro, haz que éstos también tengan en cuenta las siguientes pautas.

Debe dormir siempre boca arriba

Es la norma más importante, según muchos estudios: cuando los niños duermen boca arriba, el número de casos de SMSL disminuye a la mitad.

“Si el pequeño duerme boca abajo, reinhala su propio aire espirado, que contiene anhídrido carbónico, por lo que está respirando aire tóxico. Además, esta posición dificulta la eliminación del calor excesivo en la cuna, incrementa la consolidación del sueño y retarda el despertar, lo que aumenta el riesgo”, advierte la neonatóloga.

Y si lo colocas boca abajo tendrá más dificultad para respirar porque su nariz puede quedar aplastada contra el colchón. Así que siempre boca arriba, aunque para evitar el aplanamiento de la cabeza debes cambiar con frecuencia su posición: unas veces con la carita mirando a la derecha y otras hacia la izquierda, y cuando esté despierto y tú estés con él, ponerlo a ratitos boca abajo.

No le abrigues demasiado

El exceso de calor por la ropa o el calentamiento de la habitación aumenta el riesgo, ya que hace que el bebé se suma en un sueño muy profundo del que le cuesta despertar. La temperatura de la habitación ha de estar a 20 ºC y la ropa de cuna no debe cubrir al bebé por encima de las axilas.

Para evitar que se escurra por debajo de la ropa y que ésta cubra su cabeza, colócalo en la parte baja de la cuna, con sus pies tocando el piecero y la ropa sobrante remetida bajo el colchón para que el niño no pueda sacarla si patalea.

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Otras pautas importantes

Aparte de las medidas mencionadas, hay otras que también contribuyen a reducir el riesgo de que el bebé sufra este síndrome. Toma nota de ellas.

Respirar un ambiente limpio

Fumar durante el embarazo y en presencia del bebé aumenta el riesgo de sufrir el SMSL, ya que la nicotina interfiere en la maduración del centro respiratorio del pequeño. No permitas que fumen en su presencia y evita llevarlo a lugares con humo.

Elige un colchón rígido

No lo pongas a dormir sobre superficies muy mullidas en las que se hunda, el colchón ha de ser rígido y ajustarse bien a la cuna. No pongas peluches o almohadas en la cuna, favorecen un ambiente peligroso.

Dale el pecho

La leche materna protege de muchas infecciones que pueden desencadenar el SMSL. Apuesta por la lactancia materna como mínimo durante los primeros seis meses y a partir de ahí intenta mantenerla el mayor tiempo posible.

El chupete es bueno

Al succionar el chupete se recupera mejor el ritmo de la respiración en caso de apnea (dejar de respirar durante unos segundos). Esto no quiere decir que le obligues a tenerlo; si el pequeño lo acepta de manera espontánea, ofréceselo al acostarlo y no olvides quitarle la cadena o cualquier elemento decorativo que lleve; tampoco lo untes en sustancias azucaradas.

Como ves, son medidas muy sencillas que cualquiera puede poner en práctica. Tómatelas en serio.

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¿Qué niños tienen más riesgo?

El especialista es quien determina qué niños pueden tener más riesgo que otros.

Estos bebés son los que han sufrido algún Episodio Aparentemente Letal (EAL), que se manifiesta con apnea severa (el niño deja de respirar durante 20 segundos), falta de tono muscular y color morado o muy pálido en la cara.

Otros casos de riesgo son los bebés con apneas idiopáticas (sin explicación), los prematuros con apneas y los niños con problemas cardiacos, neurológicos o con reflujo gastroesofágico severo. También aquellos a los que se les haya practicado una traqueotomía y los que hayan tenido hermanos fallecidos por el SMSL.

Programa especial

Aquellos bebés que tienen riesgo de sufrir Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) entran en un programa de monitorización domiciliaria. Consiste en ponerles un monitor mientras duermen, de modo que si tienen apneas (pausas largas en la respiración) o bradicardia (baja el latido cardiaco) suena una alarma.

Los niños incluidos en el Programa de Monitorización Domiciliaria pasan además revisiones periódicas en la Consulta de Seguimiento.

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