Cólico del lactante: qué hacer y qué no

¿Tu hijo llora sin consuelo durante horas? Lo más probable es que sufra cólicos del lactante. Descubre cómo puedes aliviarle y qué medidas es mejor evitar.

cólicos del lactante
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Los cólicos del lactante suelen aparecer a partir de la tercera semana y disminuyen de forma gradual a los tres meses de vida. Pero ¿por qué se producen? Muchos pediatras aseguran que se deben a la inmadurez del sistema intestinal de los pequeños, aunque otros tantos sostienen que se producen por la inmadurez del sistema nervioso.

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¿Cómo saber si tu bebé sufre cólico del lactante

Para saber si tu pequeño padece cólicos del lactante (que afectan a uno de cada cinco bebés), debes observar si manifiesta estos síntomas:

- Llora más de tres horas al día, un mínimo de tres días a la semana.
- Su llanto es similar a un grito y se agudiza por las tardes.
- Durante la crisis el pequeño se pone colorado, agita los brazos, aprieta los puños y flexiona las piernas llevándoselas hacia la tripa.
- Si además vomita, tiene fiebre y/o retira la carita cuando le das de comer, llévalo al pediatra enseguida, para que le explore y averigüe si en vez de cólicos padece otro problema.

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Qué conviene hacer ante un cólico

- Dale un masaje. Hazlo en cuatro tiempos, manteniendo al niño tumbado boca arriba. Primero, apoya tus pulgares encima de su ombligo y muévelos lentamente, ejerciendo una ligera presión, mientras dibujas un corazón con ellos.
Segundo, flexiona sus piernas por las rodillas y llévaselas hacia la tripa, ejerciendo una leve presión sobre ella (repite el movimiento varias veces).
Tercero, pon tus manos debajo de su pecho y ve bajándolas con movimientos circulares hacia su ombligo.
Y por último, coloca tus manos sobre su barriguita y desplázalas una detrás de la otra, en un movimiento continuo de arriba hacia abajo.
- Paséalo. En brazos o en el cochecito, el traqueteo rítmico le calmará.
- Recurre a las posturas anticólicos. Túmbalo boca abajo sobre tu antebrazo, mientras le paseas así por la casa.
O siéntate en un asiento con respaldo y túmbalo a él boca abajo sobre tu regazo, al tiempo que le das un suave masaje en la espalda.
- Ofrécele el chupete. Morder la tetina le ayudará a descargar la tensión que le produce el cólico y te resultará más sencillo calmar su llanto.

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Y para intentar que no se repita...
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Recuerda: si das el pecho a tu pequeño, asegúrate de que le metes el pezón y casi toda la areola en la boca. Así no tragará aire. Y si le alimentas con biberón, opta por uno anticólicos y antes de meterle la tetina en la boca, comprueba siempre que está llena de leche. En ambos casos debes colocarlo ligeramente incorporado, no tumbado del todo, y darle la toma despacito, dejándole descansar cada cierto tiempo. Evita acostarlo antes de que haya eructado.

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Qué no debes hacer ante un cólico

Cuando un bebé llora de forma intensa y continuada debido a un cólico es fácil llegar a tomar medidas a la desesperada. Aquí te contamos algunas bastante comunes y que tú no debes adoptar nunca con tu pequeño:

- Ofrecerle el pecho. En plena crisis es normal que el bebé se agarre al pezón para intentar calmar su dolor, pero como está muy nervioso, lo único que conseguirá será tragar más aire y que la tripa le duela aún más.
- Darle anís estrellado. Existen numerosos estudios médicos que relacionan la utilización de este tipo de anís con casos de intoxicación en bebés.
- Ponerle una sonda. Esta técnica resulta muy eficaz para ayudar al niño a expulsar los gases cuando la lleva a cabo un profesional, pero si no, es muy fácil causar una lesión al pequeño. Así que tenlo presente y no lo hagas nunca por tu cuenta.

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Y ante todo, calma
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Es difícil mantener la tranquilidad cuando un bebé no para de llorar, pero está comprobado que si los papás se dejan llevar por los nervios ante los lloros continuos de su pequeño, éste se contagia de su angustia y llora más. Por el contrario, si los padres se mantienen serenos, el niño se relaja, lo que le ayuda a tolerar mejor sus molestias.Ante una crisis de tu hijo, respira hondo y consuélate pensando que no está enfermo y que en cuanto su organismo madure, los cólicos desaparecerán como por arte de magia. Hasta entonces pide ayuda a tu familia y túrnate con tu pareja para que los dos podáis descansar. Mucho ánimo.

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