Hongos en los bebés, cómo evitarlos

Los niños pequeños son propensos a padecer infecciones como muguet, candidiasis genital, pie de atleta... ¿Cómo hay que actuar?

 

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Distintos tipos de infecciones

Los hongos son unos parásitos que viven en lugares húmedos y cálidos y que pueden infectar la piel y las mucosas del niño si éstas se encuentran irritadas por cualquier roce.

Hay distintas infecciones por hongos. La más frecuente es la candidiasis, causada por el hongo 'Candida albicans'. “Puede aparecer en la boca (muguet) o en los genitales del bebé”, explica Javier González-Valcárcel, jefe de Pediatría en el Hospital Infanta Elena, de Madrid. Por regla general se manifiesta en los menores de 6 meses, aunque la infección en los genitales también puede verse en los niños de 2 años que aún usan pañal.

Además, también hay que tener presentes otras infecciones causadas por hongos que son muy comunes: la tiña (afecta a los pies o a la cabeza) y el pie de atleta. Analicemos cada una de ellas.

El muguet, muy común en bebés

Es un tipo de candidiasis que afecta a la boca. La causa puede ser la mala higiene de tetinas, chupetes y biberones. Además, también es frecuente en recién nacidos porque se contagia de madre a hijo en el parto (es una infección común en embarazadas).

El muguet se reconoce porque surgen en la boca manchas blancas sobreelevadas, de bordes irregulares, que parecen restos de leche cuajada pero que no se desprenden. Además, la mucosa de la boca aparece más roja de lo habitual. Afecta al dorso de la lengua, a la cara interna de las mejillas, a los labios y sus comisuras y, en ocasiones, si la infección es muy extensa, al paladar y a la garganta.

El bebé suele estar molesto, sobre todo al tomar el biberón o al mamar. Mientras dura la infección no es recomendable que el niño tome bebidas ácidas (zumo de naranja), saladas o muy calientes. Por regla general, el pediatra suele recetar antimicóticos, en gel o jarabe, para acabar con el hongo. Se aplican dos o tres veces al día en el interior de la boca y también en el chupete, las tetinas y el pezón de la madre si el pequeño se alimenta al pecho. En dos días los síntomas desaparecen, pero hay que prolongar el tratamiento durante diez días por la tendencia del hongo a reproducirse.

Indicaciones: Extrema la higiene: lávate las manos antes y después de aplicarle el fármaco; si le das el pecho, lava y seca los pezones antes y después de cada toma. Y aplica la crema contra el hongo. No le dejes durante mucho tiempo el chupete, ya que irrita la mucosa bucal.

Candidiasis en los genitales

La aparición del hongo causa dolor, escozor y malestar general. Surgen manchas de color rojo brillante, delimitadas, elevadas y descamativas en los pliegues de la ingle, que suelen extenderse a los genitales. “Se origina en los lugares de roce y donde hay más humedad”, dice Javier González-Valcárcel. El tratamiento consiste en aplicar crema contra los hongos tres veces al día (desaparecen en siete días).

Indicaciones. El culete debe estar siempre seco, cámbiale el pañal con la frecuencia suficiente.

Pie de atleta: muy frecuente

Un tipo de hongo común en los pies es el llamado pie de atleta, que afecta sólo al espacio entre los dedos. Los pies están calientes y enrojecidos y la zona entre los dedos, descamada, pica y segrega líquido. El tratamiento es a base de antimicóticos en crema o en polvo.
Indicaciones. Evita que el niño camine descalzo por alfombras y moquetas; cambia a diario sus calcetines; separa sus objetos de aseo y calzado para que sean de uso exclusivo; limpia la bañera tras cada uso; lávale a diario los pies (no debe mantenerlos en agua caliente más de 10 minutos) y sécalos bien, sobre todo entre los dedos. Y evita que se rasque, ya que la infección puede llegar a las manos (lesiones en forma de media luna).

Tiña: en los pies o la cabeza

Puede afectar a los pies (tinea pedis) o a la cabeza (tinea capitis).

En los pies

Durante los meses de verano es frecuente el contagio de este tipo de tiña (tinea pedis) en piscinas o playas. Los hongos habitan en las superficies húmedas (baños, duchas…) de lugares públicos (piscinas, playas, hoteles) y pueden infectar la piel del niño. La humedad durante tiempo prolongado y el uso de calzado cerrado poco transpirable aumentan el riesgo de aparición o permanencia de la infección. Ésta se inicia en la planta y poco a poco se extiende a todo el pie. El niño siente mucho picor, se rasca continuamente la planta y después aparecen grietas, que le producen dolor y quemazón. Al poco tiempo surgen manchas blanquecinas que se llenan de vesículas, grietas y escamas. Además, el pie está enrojecido, sudoroso y desprende mal olor.
La infección se suele solucionar en seis semanas con antimicóticos en crema y en polvo. La crema se aplica en la zona durante la noche, y por el día se echa el polvo dentro de zapatos y calcetines para evitar que los pies estén humedecidos y se vuelvan a contaminar. “El tratamiento oral sólo es para casos extremos”, indica el pediatra.
Indicaciones: Si tu hijo tiene tiña recuerda lavar cada día sus pies (con artículos de higiene exclusivos para él), secar muy bien, sobre todo entre los dedos, y cambiar a diario sus calcetines. Ah, y toma precauciones para que no se rasque.

En la cabeza

En el medio urbano este tipo de tiña (tinea capitis) es menos frecuente, ya que uno de los focos de contagio de la tiña son los animales (vacas, ovejas...). También se contagia al compartir artículos para el pelo. Los síntomas pueden ser de dos formas: manchas enrojecidas y descamadas, con costra, que pueden producir alopecia y en ocasiones segregar pus; y manchas rojas, inflamadas y endurecidas. Si las zonas afectadas son pequeñas, se suele tratar con fármacos locales en crema y también en champú. “Si la enfermedad afecta a zonas extensas hay que administrar además tratamientos orales”, explica el pediatra. Con tratamiento, la infección dura 15 días, aunque en ocasiones puede permanecer hasta un mes.
Indicaciones. Lavarse las manos cada vez que se toque la zona; usar un champú indicado por el especialista; cambiar a menudo la ropa de cama y lavarla en agua caliente.

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