Todo sobre el crecimiento del bebé

Alimentación, descanso, ejercicio físico y estimulación emotiva son factores básicos para el desarrollo de tu hijo. Descubre cómo puedes ayudarle a crecer bien.

 

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Cuatro pilares básicos

Se calcula que los genes influyen en un 80% en la talla de tu hijo, pero los factores ambientales son fundamentales en su crecimiento.

Alimentación, descanso, ejercicio físico y mucho cariño son los cuatro pilares sobre los que se asienta su correcto desarrollo físico en la primera etapa de su vida.

Si quieres saber todo lo relativo a esta evolución del niño, sigue leyendo; respondemos a las principales dudas que pueden surgirte en torno a este tema.

¿Mi bebé está bajo o alto de peso?

Los bebés bajos de peso son los que nacen con menos de 2,5 kilos (2,4 Kg en niñas) y los altos de peso, los que están por encima de 4,3 kilos (4,2 Kg en niñas). El peso medio es de 3,2 a 3,5 Kg (200 g menos en niñas).

Es normal que en los primeros días pierda algo de peso (hasta un 10% de lo que pesó al nacer), lo recuperará en unos 13-15 días.

A partir de ahí el aumento no es siempre el mismo. Durante los tres primeros meses ganará entre 700 y 900 gramos cada mes. En el siguiente trimestre, medio kilo mensual. Entre el sexto y el noveno mes, unos 400 g al mes. Y a partir del décimo mes, unos 300 gramos mensuales.

¿Qué son los picos de crecimiento?

Son periodos puntuales durante la lactancia en los que tu hijo reclama más alimento porque está “dando un estirón” y su apetito aumenta.

Suelen coincidir con estos intervalos: a las tres semanas, a las seis semanas, a los tres meses y a los seis meses. De ahí que algunos pediatras se refieran a ellos como la regla 3-6. Se cree que estos periodos están relacionados con su maduración cerebral y se manifiestan porque el bebé está más inquieto, se agarra peor al pecho o lo estira... Tiene más hambre pero come peor.

La crisis de los tres meses es especialmente complicada porque muchas madres lo interpretan como un rechazo y se equivocan. Un consejo: ten paciencia e intenta adaptarte a la nueva situación.

¿Es verdad que crece a estirones?

Sí, los bebés y niños tienen periodos de crecimiento más rápido. Los hay que crecen más en la primera parte del año que en la segunda. Por eso se mira la evolución anual, sin valorar el crecimiento en menos de 6 meses.

En las tablas de crecimiento los pediatras no se suelen basar en la velocidad de crecimiento (centímetros por año), sino en el conjunto anual. “Hay que verlo en su totalidad”, insiste Mónica Peitx i Triay, endocrinóloga pediátrica del Hospital Teknon de Barcelona. 

¿Qué alimentos le ayudan a crecer?

La leche materna es el mejor alimento que puedes ofrecer a tu hijo (la OMS la recomienda en exclusiva hasta los  6 meses de vida).

A partir de esta edad su pediatra te indicará cómo ir introduciendo nuevos alimentos en su dieta. Recuerda que “el niño debe consumir unos 400 ml de leche o derivados lácteos al día en los tres primeros años de vida”, dice la endocrinóloga.

Y que en la infancia es fundamental una dieta equilibrada y variada que, además de proteínas, aporte vitaminas y minerales. “Un exceso de proteínas no ayuda a crecer, a pesar de la creencia contraria”, añade. Huevos, carne y pescado en su justa medida.

Y, por supuesto, hidratos de carbono y grasas, que aportan las calorías necesarias para regular las funciones básicas en el crecimiento.

¿Por qué crece más en verano?

Porque el sol es la mejor fuente de vitamina D, fundamental para el desarrollo de sus huesos durante la infancia. La luz solar permite sintetizar esa vitamina D (que se obtiene en un 90% de la radiación solar y en el restante 10%, de la alimentación) y estimula la secreción de la hormona del crecimiento.

La exposición solar moderada es, por tanto, un buen estímulo para que gane centímetros. Sácale a diario, pero evitando el sol directo (basta la luz) y con la debida protección en su piel. “A algunos niños que nacen en invierno les administran un plus de vitamina D para suplir esa deficiencia solar”, advierte Mónica.

¿Es cierto que el sueño hace crecer?

Sí, porque la hormona del crecimiento se segrega sobre todo durante el sueño. De ahí la importancia de cumplir al pie de la letra las horas de descanso.

Durante su primer año de vida ha de dormir hasta 15 horas diarias. A partir del año, 12 horas al día. Y desde los 2 años, unas 10 horas diarias.

La siesta es importante porque tiene un efecto reparador a nivel físico, pero también emocional. Un consejo: si quieres que duerma bien por la noche evita que la siesta se alargue más de dos horas.

¿El ejercicio físico le beneficia?

“Sí, el ejercicio proporciona densidad mineral a los huesos, ayudando a que el calcio se fije en ellos y haciendo que crezcan más. Y tonifica los músculos y les aporta oxígeno”, explica la pediatra.

Correr, saltar, jugar, trepar a un árbol o subir escaleras son ejercicios estupendos para crecer. Y si tu hijo aún no anda, hazle “gimnasia” de brazos, tronco y piernas, anímale a chapotear en la bañera, haz que se levante y se siente, persíguele gateando... Todo sirve mientras se mueva.

Cuando instaures hábitos, a los 3 años, tú tienes la clave: evita su sedentarismo, mantenlo activo y controla su tiempo delante de la tableta o el televisor.

¿Cómo influye su estado de ánimo?

Un niño feliz y positivo, que se siente querido, mantiene mejores defensas y eso redunda en su salud y, por ende, en su crecimiento.

La estimulación positiva de las emociones es uno de los factores más determinantes en el desarrollo psicológico y emocional del niño, pero también en su desarrollo físico, coinciden todos los expertos. “De hecho, hay estudios que demuestran que los niños que han vivido en centros de acogida empiezan a crecer mejor cuando pasan a vivir con sus familias adoptivas”, cuenta Mónica Peitx.

El camino para que tu hijo gane centímetros es sencillo: reconoce su potencial, motívale a diario y fortalece su autoestima.

¿Puedo hacer el seguimiento en casa?

Sí, pero no será tan fiable como en la consulta de su pediatra y, en cualquier caso, ha de ser complementario. Si quieres ir controlándolo desde casa has de tener en cuenta tres medidas: peso, altura y circunferencia de la cabeza.

Si no dispones de una báscula de bebé, hazlo en una de precisión con él en brazos, luego pésate tú sola y réstaselo.

Para medir su altura, colócale estirado y utiliza una cinta de medir desde la parte superior de su cráneo hasta el talón. Respecto a la circunferencia de su cabeza, rodéala con una cinta de medir justo por encima de las cejas buscando la parte del cráneo que sobresale más. Luego, apunta y compara su evolución con su percentil.

¿Y si no crece bien?

Si tu hijo no ha padecido ninguna enfermedad pero el pediatra observa que no crece adecuadamente, le remitirá al endocrinólogo pediátrico. Le harán varias pruebas básicas:

- Evaluación física general: peso, altura y proporciones corporales.
- Análisis de sangre, que descarte enfermedades como la celiaquía.
- Radiografía de huesos, que informa sobre su grado de maduración ósea (se realiza en niños a partir de los 6 años).
- Prueba de la estimulación de la hormona del crecimiento, mediante análisis de sangre.
- Establecido el motivo, se iniciará el tratamiento.

¿Cuál es la altura media?

La OMS establece una tabla de crecimiento estándar para niños y niñas, tomando como referencia la lactancia materna. La diferencia por sexos es, a partir de los 6 meses, de unos 2 cm más para niños que para niñas.

- Recién nacido: 50,3 cm, tanto niños como niñas.
- A los 3 meses: 60 cm los niños y 59 cm las niñas.
- A los 6 meses: 67 cm los niños y 65 cm las niñas.
- A los 9 meses: 72 cm los niños y 70 cm las niñas.
- A los 12 meses: 76 cm los niños y 74 cm las niñas.
- A los 2 años: 88 cm los niños y 86 cm las niñas.
- A los 3 años: 97 los niños y 95 cm las niñas.

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