¿Hasta cuándo esterilizo las cosas del bebé?

Para proteger la salud del bebé, una medida básica es asegurar una buena higiene. Te contamos qué debes saber respecto a la esterilización y la limpieza de sus chupetes, biberones, juguetes...

 

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Atente al criterio de su pediatra

Mantener un buen nivel de higiene para evitar que el bebé sufra infecciones es necesario, pero no debe convertirse en una obsesión.

De hecho, el contacto progresivo con los gérmenes contribuye a fortalecer su sistema inmunitario.

Entonces, ¿es o no necesario esterilizar sus cosas? ¿Y hasta cuándo hay que hacerlo?

En nuestro país hay pediatras que consideran la esterilización imprescindible hasta el cuarto mes. Otros aconsejan prolongarla hasta el sexto mes o incluso mantenerla durante el primer año de vida. Y otros afirman que, salvo en determinados casos, para limpiar los biberones del niño basta con lavarlos muy bien con agua y jabón.

De cualquier manera, lo importante es que en el tema de la esterilización, como en todo lo relacionado con tu hijo, hagas siempre caso a su pediatra, que es quien mejor le conoce y sabe lo que necesita.

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Mucho cuidado en las primeras semanas

En lo que la inmensa mayoría de los pediatras se muestran de acuerdo es en la necesidad de extremar las medidas higiénicas durante el primer trimestre del bebé, sobre todo en los primeros 28 días de vida, cuando es más vulnerable a las infecciones.

Y, en este sentido, recuerdan que existe una norma fundamental: lavarse las manos siempre que se vayan a manipular sus utensilios y antes de darle de comer.

Según los expertos, ésta es la principal medida de higiene y la que mejor previene la transmisión de enfermedades.

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Suerte que cuenta con tus defensas

Aunque has de protegerle de las bacterias peligrosas, tu pequeño no está tan indefenso como parece: durante el embarazo, a través de la placenta, le has transmitido anticuerpos de todas las enfermedades que has pasado o contra las que estás vacunada.

La duración media de estas defensas que le has prestado suele estar entre tres y seis meses, lo cual no quita para que haya bebés que las pierdan a los dos meses y otros que las conserven durante un año.

Poco a poco el niño irá fabricando sus propios anticuerpos, a medida que vaya tomando contacto con los gérmenes progresivamente.

Eso sí, es fundamental recordar que los bebés prematuros, los niños de bajo peso o los que tengan las defensas mermadas tienen que seguir las instrucciones de su pediatra en este aspecto de forma aun más rigurosa.

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Qué método de esterilización puedes utilizar

Para esterilizar sus biberones, tetinas, chupetes y mordedores puedes utilizar varios métodos.

• Hervido tradicional. En una olla, cubriendo con agua, 10-15 min. Sácalos con pinzas y ponlos a escurrir sobre papel de cocina.

• Eléctrico. El aparato esteriliza en 7-15 min. (según modelos). Se pueden dejar ahí.

• Microondas. En un recipiente especial, 8 o I0 min. Déjalo enfriar antes de destaparlo.

• En frío. En cubeta o bolsa, con agua y una solución química (pastilla o líquido), 60 min. aprox. Se sacan con pinzas y se escurren, sin aclarar.

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Importante: lava bien antes sus biberones

Además de observar una estricta higiene al preparar sus tomas, asegúrate de que los biberones, tetinas y roscas están perfectamente limpios antes de esterilizarlos (los restos de alimento son un caldo de cultivo para los gérmenes).

La clave está en lavar con agua y jabón todos los utensilios que estén en contacto con la leche, utilizando una escobilla para limpiar bien el interior de los biberones y la rosca.

Y no olvides dar la vuelta a las tetinas para limpiarlas.

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Higiene al preparar sus comidas

Cuando des biberón al niño, si lo preparas con agua del grifo debes hervirla (un minuto a partir de que empiece a hervir). Si es mineral no es necesario hacerlo.

Algunos pediatras recomiendan utilizar agua hervida o mineral hasta que el niño cumpla el año de edad, otros estiman que un bebé sano puede tomar agua del grifo desde el sexto mes.

Por otra parte, ten en cuenta que hay que preparar el biberón para cada toma y no guardar restos de leche ni siquiera en la nevera.

A partir de los 6 meses tu hijo tomará purés de fruta y de verdura; no olvides lavarte siempre las manos al preparar su comida,  lavar muy bien bajo el grifo las verduras y frutas (en el mercado puedes encontrar un líquido especial para desinfectarlas), limpiar bien los utensilios y las superficies sobre las que trabajas...

Lava también las manos al bebé antes de cada comida porque tocará el puré y se las chupará.

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El chupete, siempre limpio

La esterilización del chupete hay que hacerla siempre al estrenarlo y, después, una vez al día (el tiempo que debes seguir manteniendo esta medida depende, como ya hemos comentado, de lo que indique el pediatra).

De cualquier modo, cuando se le caiga o cuando lo arrastre por el suelo, para limpiarlo debes lavarlo con agua, no introducirlo en tu boca (le transmitirías tus caries, además de infecciones de virus respiratorios).

Fuera de casa, lleva una botellita de agua mineral, muy útil para lavarlo. Sigue la misma norma con los mordedores y otros juguetes que el niño se lleve a la boca.

Y cuando tu bebé empiece a gatear, mantén una buena higiene en los suelos y no olvides cerrar la puerta de la cocina y del baño y clausurar el inodoro.

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Y si en casa convivís con un animal...

En este caso lo ideal es acotar un espacio para el animal, fregar el resto de la casa y después dejar al niño gatear.

Otra posibilidad es permitirles la convivencia, pero teniendo un perfecto control del niño para que no se lleve nada a la boca ni se chupe las manos (acostúmbrate a lavárselas a menudo).

Los lametones son muestras de cariño, pero es mejor evitarlos.

Cuando lleves a tu hijo al parque, deja que juegue con la arena, pero sólo si estás segura de que es un lugar al que no acceden los perros y gatos.

Vigila a tu bebé para que no se coma la arena, tras los juegos límpiale las manos con una toallita y cuando llegues a casa, no olvides lavárselas con agua y jabón, al igual que sus juguetes. Haz de ello un hábito.

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