Tos ferina: ¿cómo protejo al bebé?

Los lactantes de entre 0 y 2 meses de edad son el grupo más vulnerable ante esta enfermedad, que se caracteriza por intensos e interminables ataques de tos y por ser muy contagiosa.

 

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¿Qué es la tos ferina?

El nombre tos ferina significa “tos intensa” y se manifiesta precisamente así: con una tos que deja al pequeño sin aliento. Se trata de una infección de las vías respiratorias (nariz, tráquea, bronquios y garganta) provocada por una bacteria llamada 'Bordetella pertussis'.

Es muy contagiosa, porque se transmite antes de que surjan los primeros síntomas y hasta dos semanas después de aparecer la tos, y además se pasa de un individuo a otro por vía respiratoria. Es decir, que basta con estar en contacto directo con el niño para contagiarle, a través de las gotitas de saliva expulsadas al toser, al hablar o al estornudar sin protegerse con la mano o con un pañuelo.

Riesgo de contagio

Muchas veces (en un 75-85% de los casos) son los padres, los hermanos mayores o los cuidadores los que, sin darse cuenta, transmiten la enfermedad a los bebés de la casa, que aún no están vacunados.

La razón está en que la vacuna con la que contamos contra la tos ferina no protege para siempre y, con el tiempo, los adultos que en su día recibieron las dosis pertinentes dejan de ser inmunes y pueden contagiarse de nuevo y pasarla a los más pequeños.

Es decir, que los padres podemos involuntariamente contagiar a nuestros hijos, ya que la mayoría de las veces no nos enteramos de que estamos pasando por este trastorno (en su día fuimos vacunados y ahora la enfermedad nos ataca tan levemente que se puede confundir con un resfriado).

Además, aunque es raro, también puede ocurrir que no enfermen y que simplemente sean portadores, es decir, que lleven la bacteria en su nariz y garganta y que vayan extendiendo la enfermedad sin darse cuenta.

Todo lo que rodea a esta enfermedad suena alarmante, pero por fortuna existe tratamiento adecuado mediante antibióticos y una vez diagnosticada y tratada, suele curarse relativamente pronto, aunque la tos puede permanecer durante más tiempo.

Sí debes estar muy alerta si tu hijo es menor de 6 meses y crees que se ha contagiado, ya que es a los pequeños de esta edad a quienes puede atacar más fuerte.

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Las fases de la enfermedad

El periodo de incubación de la tos ferina suele durar entre 7 y 10 días y la enfermedad en sí pasa por diferentes fases o etapas.

Etapa catarral

Dura entre una y dos semanas y es la más contagiosa. Durante esta fase es muy difícil distinguir si el niño padece tos ferina o un resfriado común, ya que los síntomas son muy parecidos: mocos, estornudos, una fiebre no muy alta, lagrimeo y tos suave.

Etapa de tos ferina

Puede prolongarse entre dos y cuatro semanas y ya aparecen los síntomas característicos de la enfermedad:

- Tos mantenida, seca, muy intensa y con fiebre (aunque no tiene por qué ser alta), que evoluciona en brotes de 5 a 10 toses consecutivas (pueden producirse hasta 20 toses en los casos más graves).
- No hay respiración entre las toses y van seguidas de un “gallo”, un ruido particular de la tos ferina que surge por la entrada brusca de aire a través de la laringe y la glotis.
- Durante los episodios de tos el niño tiende a quedarse privado, vomita y su cara, debido a la congestión, se pone azul o amoratada.

Es fundamental que los padres le lleven al pediatra nada más observar estos síntomas. En la mayoría de las ocasiones no suele haber complicaciones y con la administración de antibióticos, tras un periodo de 10 a 12 días, el niño evolucionará bien. Pero hay un pequeño porcentaje de casos más graves, sobre todo en menores de 2 meses sin vacunar, en los que hay que ingresar al pequeño en el hospital porque precisa vigilancia y ayuda para poder respirar.

Etapa de convalecencia

Suele durar entre una y dos semanas, tiempo en el que los ataques de tos son menores y más suaves.

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¿Cuándo debo llevarle a urgencias?

La tos intensa no siempre implica tos ferina. Aún así, acude al pediatra siempre que aparezca un cuadro de tos repetida, sobre todo si es un menor de 6 meses.

Si al niño ya le han diagnosticado la tos ferina y está en casa descansando, vigílale y no dudes en acudir a urgencias si presenta alguno de estos síntomas:

- Su cara se amorata con la tos.
- Vomita abundantemente después de sufrir cada ataque de tos.
- La fiebre es bastante alta.
- Tiene dificultad para respirar (ruidos, respiración rápida, etc...)
- Sufre convulsiones, pérdida de conciencia, te cuesta despertarle o presenta movimientos extraños en el cuerpo y las extremidades.

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La vacuna, su mejor defensa

A continuación te damos una serie de razones por las cuales es fundamental que vacunes a tu hijo contra esta enfermedad. Recuerda que es muy contagiosa.

Es necesario poner esta vacuna

Es el mejor método para preservar al bebé de la tos ferina. Sólo a través de la vacuna triple bacteriana DTPa (difteria-tétanos-pertussis acelular), que se administra a los niños cuando tienen 2, 4 y 6 meses de vida, con refuerzos a los 15-18 meses y recuerdos a los 4-6 años, es posible protegerlos contra la enfermedad.

La inmunidad no es para siempre

Estas dosis son insuficientes para garantizar la protección permanente. Por una parte, los menores de 2 meses quedan expuestos a la enfermedad porque todavía no han sido vacunados y, por otra, los menores de 6 meses también quedan parcialmente expuestos al no haber completado las tres dosis iniciales.

Además, hacia los 10 años los niños pierden la inmunidad de la última dosis, lo que trae como consecuencia que aparezcan más casos de tos ferina (aunque mucho más leves) en adolescentes y adultos (en el calendario propuesto por el Comité Asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría se recomienda una sexta dosis de vacuna a los 11-12 años).

Nuevas medidas de protección

Una de las medidas para proteger a los menores de 2 meses es vacunar a la embarazada (con vacuna Tdpa) entre la semana 27 y 36 de gestación. En junio de 2015 el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad recomendó que las comunidades autónomas pusieran en marcha la vacunación de las gestantes.

Actualmente ocho comunidades autónomas incluyen la vacunación frente a tosferina en la mujer embarazada: Asturias, Canarias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Navarra y País Vasco. Y está previsto que, a comienzos de 2016, se incorporen a esta estrategia: Andalucía, Aragón, Baleares, Madrid y Murcia.

Otra propuesta complementaria para mejorar la protección de los lactantes menores de 2 meses frente a esta enfermedad es la llamada “estrategia del nido”, que consiste en vacunar a los contactos domésticos y familiares cercanos del futuro bebé o del recién nacido.

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