Bebé prematuro: todas las dudas, resueltas

Si tu hijo nace antes de tiempo, te vendrá muy bien tener las respuestas a las preguntas más habituales que se hacen los padres de bebés prematuros.

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Getty Images

Nacer antes de tiempo es algo cada vez más habitual en España. Pero aun así, ninguna mujer embarazada está preparada para tener un hijo prematuro. Ante esta situación son normales los sentimientos de miedo e incredulidad, o incluso la negativa a vincularse demasiado con el bebé “por lo que pueda pasar”...

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Confía en los médicos

Si te ocurre, no te sientas culpable. Con la ayuda de los médicos poco a poco irás adaptándote a la idea. Ellos te hablarán de la situación del bebé, te ayudarán a implicarte en sus cuidados diarios y después te facilitarán la transición de la incubadora al hogar.

A partir de entonces habrá que seguir con los cuidados y las revisiones hasta que el niño cumpla 2 o 3 años. “Y hay que tener en cuenta que cuando se habla de secuelas, los médicos no nos referimos exclusivamente a las más graves, sino también a las que pueden aparecer cuando es más mayor, como el déficit de atención o el retraso escolar”, explica el Dr. Vicente Roqués, jefe de Neonatología del Hospital La Fe de Valencia.

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Las primeras preguntas

Todos los padres se las hacen cuando están en el hospital. Aquí tienes las respuestas.

¿Deberán ingresarlo en la Unidad de Neonatología?

Del total de partos prematuros, un 75% ocurren entre la 34 y 37 semana de gestación, un 40% en la semana 36, el 22% en la 35 y el 13% en la 34. Estos niños suelen nacer suficientemente maduros y la mayoría, tras pasar unas horas en observación, van a planta. Si tu hijo ha nacido antes de la semana 34 sí tendrán que ingresarlo en esta unidad.

¿Corre riesgo su vida?

Es prematuro el bebé que nace antes de la semana 37 de embarazo, pero eso no quiere decir que todos los niños prematuros presenten los mismos problemas. La medicina ha avanzado mucho y cada vez salen adelante niños nacidos con menos edad gestacional (en España, el límite de viabilidad está en las 24 semanas).

Además, cada vez lo hacen en mejores condiciones de salud, pero todo dependerá del peso que hayan tenido al nacer, de la semana en la que lo hayan hecho y de si había algún problema de salud añadido (una malformación, una cardiopatía...). El mayor riesgo lo tienen los bebés que han nacido antes de las 28 semanas de embarazo.

¿Si está en la Unidad de Neonatología podré verle cuando quiera?

Dependerá del hospital, pero la gran mayoría permiten a los padres estar todo el tiempo que quieran y cuando quieran. No se trata sólo de estar ahí, sino de sentirse útil. Por ello las enfermeras te enseñarán a mover, cuidar y bañar al bebé.

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El papel de los padres, esencial

Seguro que los médicos de la Unidad de Neonatología os explican qué podéis hacer por el bebé en estos momentos. Vuestra labor es esencial.

¿Puedo tocarle?

Salvo que sea muy prematuro, es importante que le acaricies cuanto antes para que note tu calor y pueda establecer un vínculo afectivo. Te dirán cuándo y cómo hacerlo. Podrás hablarle en voz bajita y acariciarle en la frente, desde la línea del pelo hasta las cejas, o en la parte superior de la cabeza.

¿Debo tener alguna precaución?

Los niños prematuros tienen más riesgo de infecciones porque su sistema inmunológico está poco desarrollado. Por eso debes extremar las medidas de higiene y lavarte las manos con jabón cuidadosamente cada vez que vayas a verle, incluso aunque no haya contacto físico. Y por ese motivo los hospitales suelen ser estrictos en cuanto a no permitir más visitas que las de los papás.

¿Puedo involucrarme en sus cuidados?

Cuando tu hijo se encuentre estable y haya cumplido 28 semanas de vida (a veces antes) el personal de la unidad de neonatos te propondrá el contacto piel con piel a través del método canguro. Te colocarán a tu hijo desnudo (sólo con el pañal, un gorrito y patucos) encima de tu pecho, lo cubrirás con una mantita y estaréis así juntos como mínimo una hora (no hay máximo).

También lo pueden hacer los papás y se ha demostrado que son muchos los beneficios: les da estabilidad cardiorrespiratoria, tienen menos pausas de apnea y favorece la lactancia materna y el vínculo con los padres, cuyos beneficios se observan a la larga.

No siempre es fácil la transición de la incubadora a los brazos de la madre. A muchas mamás les da miedo e incluso ese primer momento de sacar a tu hijo de la incubadora puede ser traumático. Si te ocurre, ten en cuenta que una enfermera estará contigo para ayudarte a dar ese primer paso.

¿Puedo quedarme a dormir con él?

Te será de gran ayuda hacerlo porque la transición del hospital al hogar no siempre resulta fácil. Hay que hacerlo de forma progresiva. En algunos hospitales (por ejemplo en La Paz de Madrid o en Sant Joan de Déu de Barcelona) cuentan con habitaciones para madre e hijo en Neonatología en las que te puedes quedar a dormir antes de que den el alta al bebé. En esos días vivirás un ensayo de lo que va a ser la crianza de tu hijo fuera del hospital, verás cómo se despierta, le vestirás y le bañarás, lo que te dará seguridad.

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Así son las Unidades de Neonatología para prematuros

Estas unidades han evolucionado considerablemente a fin de conseguir el mayor confort para el bebé y evitar así el estrés que puede generarles el ruido y la luz. Los bebés prematuros que necesitan más cuidados ingresan en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. Allí están las incubadoras, que mantienen estable su temperatura; los respiradores, que les ayudan a respirar cuando no pueden hacerlo solos, y las sondas por las que se alimentan. Cuando ya están más estables pasan a la Unidad de Cuidados Intermedios, otra sala en la que se realizan cuidados y vigilancia, pero de manera menos intensiva.

¿Para qué sirven todos esos cables y aparatos?

Si ya sabes que vas a tener un bebé prematuro, pide que te enseñen la unidad de Neonatología del hospital. Te contarán que los monitores informan sobre el estado de salud del bebé, que las infusiones intravenosas sirven para alimentarle y que los catéteres ayudan a sacarle sangre sin causarle dolor.

Cuando tu bebé esté ingresado, no dejes de plantear a los médicos cualquier duda que se te ocurra sobre su situación o los cuidados que necesitará. Y pregunta si puedes traer de casa algún juguete blandito para colocarlo en la incubadora y hacer este espacio más acogedor.

¿Cómo se adaptan estas unidades a las necesidades del prematuro?

Una de las consecuencias de la inmadurez del bebé prematuro es que no tolera bien los ruidos ni las luces. Para evitar a estos niños el estrés que les produce el sonido y la luminosidad, las unidades neonatales se han ido adaptando rápidamente.

Así, verás que se han puesto persianas, cobertores de colores suaves sobre las incubadoras, que las puertas son más opacas, se habla en voz bajita y se han colocado unos sonómetros que sirven para controlar los decibelios de la habitación (45 decibelios es lo máximo que se tolera).

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Los cuidados del bebé prematuro en casa

Los primeros días en casa con el bebé prematuro están llenos de temores. Tranquila, todo irá bien.

¿Cuándo le darán el alta?

Tu hijo estará listo para ir a casa cuando no necesite la incubadora para mantener su temperatura corporal, cuando pueda tomar el pecho o el biberón succionado, cuando ya respire por sí mismo y cuando pese unos 2.200 gramos.

Si está ingresado en uno de los hospitales que cuentan con el Programa de Alta Precoz podrá salir antes, cuando pese unos 1.800 gramos. Significa que el recién nacido ya puede vivir en su domicilio, pero recibiendo visitas periódicas de una enfermera que controlará cómo va ganando peso y su estado de salud hasta que reciba el alta definitiva.

El programa parte de la idea de que el sitio natural del recién nacido está con sus padres en su casa, donde está más a salvo de infecciones.

¿Tendrá frío en casa?

Al tener poco peso y menos grasa que un nacido a término, puede necesitar ayuda para mantener la temperatura. Por ello en las primeras semanas es bueno mantener la casa algo más templada de los habituales 22 grados y tocarle a menudo las manos, piernas y nuca para confirmar que no estén frías. El exceso de calor también le perjudicaría.

¿Cuánto debe dormir?

En las primeras semanas los prematuros pueden dormir hasta 22 horas diarias. Suelen alternar largos periodos de sueño con cortos intervalos despiertos y lo normal es que lleguen a casa del hospital con el día y la noche cambiados.

Para habituarle, ten en cuenta el ambiente en el que dormía en el hospital: deja una lámpara encendida en su cuarto, pon sonido ambiental de fondo (música bajita) y háblale en voz baja. Poco a poco puedes ir eliminando la luz y los ruidos. Y esencial: acuéstale siempre boca arriba, en un colchón firme y sin almohada.

¿Cómo le cuido la piel?

Las primeras semanas te aconsejarán que no le bañes todos los días, ya que su piel es más susceptible a infecciones y fisuras. Hazlo una o dos veces por semana y el resto de los días pásale un trapito suave y templado o gasas estériles por la carita, las manos, la zona del pañal y los pliegues.

Los baños serán de menos de 5 minutos, en la habitación más cálida de la casa y, durante los primeros 15 días, sin jabón.

¿Y sus oídos y ojos?

Los prematuros de más riesgo suelen tener una revisión del oftalmólogo a las 6-8 semanas de vida y se repite hasta que cumple 2 años. Respecto a la audición, en el hospital se le hace una prueba en las primeras horas de vida.

Si se observa algún problema, el otorrino infantil repetirá las pruebas para tener un diagnóstico más concreto.

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Lactancia materna, la mejor alimentación

Tu leche es lo más beneficioso para él ya que contiene defensas que los protegen de infecciones y reduce el riesgo de enterocolitis necrotizante, una enfermedad que afecta a su intestino.

El inicio de la lactancia

Ten presente que empezar a dar de mamar a un prematuro no siempre es fácil. Hay bebés que nacen entre la semana 24 y la 25 que sólo pueden alimentarse a través de una vía intravenosa por la que les introducen agua con glucosa y más adelante van añadiendo vitaminas, grasas y proteínas. Si el bebé tiene ya el reflejo de succión y está estable, ya puedes ponerle al pecho, pero si aún no ha adquirido este reflejo deberás extraer tu leche y dársela través de una sonda. Las enfermeras te dirán que aun así le acerques tu pecho para que vaya acostumbrándose y para que se estimule el reflejo de succión. Ya en casa, si se ha enganchado al pecho todo irá bien, pero ten paciencia, porque mamará despacio y se cansará.

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La salud de los niños prematuros

Además de saber todo lo relativo a los cuidados del bebé prematuro en el hogar, ahora necesitarás estar al tanto de otros temas relacionados con su salud y su desarrollo.

¿Cuándo debo vacunarle? Según el calendario de vacunación normal y contando con su edad real, no la corregida (la que tendría si hubiera nacido en su fecha prevista).

¿Puedo favorecer su crecimiento? Aunque no todos los prematuros crecen igual (cuanto más pequeñito haya sido al nacer, más lentamente crecerá), no será hasta los 2-3 años de edad cuando verás que tu hijo comienza a hacerlo a la misma velocidad que los otros niños. Hasta que esto ocurra, solamente tendrás que controlarle más a menudo el peso y la talla, al menos cada tres meses.

¿Tiene que pasar más revisiones con el pediatra? Te citarán para la primera revisión a las dos semanas de recibir el alta hospitalaria. En ella se observa cómo se ha adaptado el bebé a la familia y se resuelven dudas. Después, el pediatra realizará sus revisiones cada 3 o 4 meses hasta el segundo año. A partir de los 2 años, después de hacer una valoración general del niño y si todo va perfecto, como cabe esperar, los chequeos serán una vez al año.

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