¿Tiene dermatitis atópica? Actúa así

Este trastorno crónico, que provoca rojez en la piel, picor intenso y brotes de eccema, suele aparecer a partir de los 2 meses de edad. Si el pediatra te confirma que tu bebé lo sufre, toma estas medidas para aliviarle.

 

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Protege muy bien su piel

Un poco de sol le beneficia, pero siempre con protector solar. En invierno abrígale bien para protegerle del frío, que puede causar el eccema. También el calor y la sequedad de la calefacción son irritantes para su piel, vigila que la temperatura en casa no pase de 20 ºC y que haya humedad ambiental.

Otro irritante, aunque sólo en los que tienen esta alergia, es el polvo; elimina alfombras, cortinas pesadas y peluches que puedan acumularlo y airea todos los días su habitación y sus sábanas. 

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Elige su ropa con cuidado

Ponle prendas holgadas que permitan una buena aireación. Las que estén en contacto con la piel han de ser de algodón, hilo, seda o lino; evita la lana y los tejidos sintéticos.

Además, descose y retira las etiquetas, desecha las prendas que tengan costuras gruesas y no olvides quitarle el abrigo y el jersey en sitios con calefacción, para evitar que sude (la sudoración puede iniciar el brote).

Por último, lava su ropa con un detergente hipoalergénico que no tenga fragancia y sin suavizante.

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Báñale todos los días

Alivia, hidrata, limpia y desinfecta, también cuando hay un brote. Debe ser diario pero corto, de 5 minutos (o ducha), para que la piel no se reseque. Con agua tibia, el cuarto de baño no muy caliente (los cambios bruscos de temperatura pueden irritarle) y sin jabón.

Puedes utilizar un producto lavante especial que sea hidratante, hipoalergénico y con pH ácido o neutro (en el mercado existen líneas completas para piel atópica).

Sécale muy bien, sin restregar, con toques de la toalla, y ponle crema hidratante en la piel sana y seca, nunca en las zonas lesionadas.

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Aplica los productos adecuados

Prevenir es mejor que curar. Cuando esté bien, mantén toda su piel hidratada aplicándole dos veces al día la crema emoliente (hidratante) que te haya recetado el pediatra o el dermatólogo, así como la crema antiinflamatoria “de prevención” en las zonas que suelen irritarse.

Cuando tenga un brote (puede durarle unas seis semanas), aplica la pomada de tratamiento antiinflamatorio que haya prescrito el médico. Si existe un componente alérgico, puede que el alergólogo también recete un antihistamínico.

En casos agudos podrían precisarse corticoides. Y si hay infección en las lesiones, antibióticos, antivirales o fungicidas. El tratamiento ha de ir adecuándose a cada caso particular.

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Identifica qué la provoca

Si escribes en un cuaderno cuándo y dónde aparecen los brotes (úsalo también para apuntar lo que te diga el pediatra en las consultas) podrás identificar la causa.

¿Comió ese día algo en particular? ¿Le pasa cuando juega en el parque con otro bebé que tiene en su casa mascotas? ¿Empeora cuando le pones alguna prenda o cuando hacéis alguna actividad? ¿Está nervioso por algo? (el estrés es un desencadenante).

Pero, ojo, no te eches la culpa si no consigues evitar un brote, hay muchos motivos posibles.

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Mantén al día sus vacunas

Debe seguir el calendario vacunal normal, pero introduciendo la vacuna de la varicela a los 12-24 meses (en 2014 esta vacuna se ha retirado de las farmacias y a partir de ahora sólo estará disponible en hospitales y centros de salud bajo prescripción médica).

Si sufre un brote, deberás retrasar la vacuna que le toque hasta que se le cure. 

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No dejes que se rasque

Un bebé o un niño con piel atópica no puede evitar rascarse. Pero al hacerlo se liberan sustancias inflamatorias y le pica más.

Impídelo así: ponle unos guantes suaves para dormir; mantén siempre sus uñas cortas; dile que, en vez de rascar, se pellizque; dale un objeto frío para que lo aplique sobre la zona; edúcale para que aprenda a no rascarse; sé constante en ponerle la pomada y enséñale este autocuidado; aléjale de los alergenos y de las situaciones que causan los brotes.

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Recurre a la loción de calamina

La loción de calamina es un remedio antiguo que sigue siendo eficaz y seguro para aliviar la comezón constante de la piel atópica. Tiene buena tolerancia, absorbe la humedad de las zonas que exudan, es refrescante y mantiene la piel suave y libre de infecciones. 

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Infórmate del problema y de las soluciones

La Asociación de Familiares y Pacientes con Dermatitis Atópica (ADEA) organiza programas educacionales y reuniones de apoyo que pueden ser una gran ayuda para los padres y, más adelante, para vuestro hijo. También tienen en su web un montón de recomendaciones útiles y un listado de las preguntas más habituales.

http://www.adeaweb.org/

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