Zumo para el bebé, ¿sí o no?

La Asociación Americana de Pediatría recomienda retrasar los zumos naturales hasta el año de edad.

La duda que surge es: ¿le puedo dar zumo a mi bebé o no? La Asociación Americana de Pediatría ha realizado una puntualización en sus recomendaciones sobre el consumo de zumos por parte de la población infantil.

Hasta ahora, esta Asociación de pediatras, al igual que los pediatras españoles, indicaba que los niños podían tomar zumo natural a partir de los 6 meses de edad. La recomendación actual, salvo prescripción médica, es retrasar hasta el año el consumo de zumos naturales y a partir de esta edad y hasta los 3 años tomarlos con moderación (los zumos envasados y aquellos que no son 100% naturales y libres de azúcar forman parte de la categoría de bebidas azucaradas).

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Pero ¿es malo el zumo para los bebés?

Dentro de una alimentación equilibrada, el zumo de frutas, como complemento a la dieta, puede ser considerado saludable. El problema es que, como los padres lo ven como algo nutritivo en la alimentación del niño y además es muy del agrado de los más pequeños, los papás no sienten la necesidad de poner límite, reemplazando con ello a otros alimentos que bebés y niños necesitan más. Entre ellos, la leche (ya sea materna, de fórmula o de vaca, según la edad) rica en proteínas y calcio, la propia fruta o incluso el agua.

Muchos niños tienen la costumbre de sustituir el agua por zumo en comidas y meriendas, reduciendo así sus niveles adecuados de hidratación diaria. El agua (cuando el niño tenga edad para tomarla) es imprescindible, entre otras cosas, para una correcta digestión.

Fruta fresca natural versus zumo

Entre las propiedades de la fruta natural frente al zumo están:

  • La fruta favorece la masticación y con ella el correcto desarrollo de mandíbulas y dientes.
  • Aporta fibra natural, perfecta para combatir el estreñimiento, reducir la absorción de azúcares y aportar sensación de saciedad (los papás no suelen ofrecer el zumo con la pulpa). Cinco raciones de verduda y fruta diarias garantizan el aporte de fibra recomendada.
  • La fruta es buena fuente de vitaminas y minerales, muchos de estos nutrientes se pierden si el zumo no se consume de forma inmediata.

    Conclusión: el zumo de fruta natural no tiene ninguna ventaja nutricional frente a la fruta. No obstante, ante un problema acusado de estreñimiento (y como complemento a los cereales integrales o con prebióticos) o ante la negativa por parte del niño a consumir fruta fresca natural, el zumo recién hecho puede ser una alternativa valorable.

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    El pediatra de tu hijo, según la edad y las necesidades del niño, te indicará si puede o no tomar zumos y cuál es la cantidad más adecuada para él.

    --> Cuándo dar sus primeros zumos de fruta

    --> Los primeros zumos del bebé

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