¿Qué pasa con el enterovirus?

Las noticias sobre los niños hospitalizados afectados por enterovirus preocupan a padres y cuidadores. Pero, ¿qué son estos enterovirus? y ¿cómo podemos prevenir su contagio?

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La familia de los Enterovirus es extensa y de ella se conocen cuatro tipos: Poliovirus, Coxsackie A, Coxsackie B y Echovirus. Para el primer grupo (el que ocasiona la poliomielitis) existe vacuna y está incluida en el calendario de vacunas oficial; para el resto no.

Los Enterovirus son muy contagiosos, se pueden encontrar en la saliva, en el moco o en las deposiciones de las personas afectadas (pueden permanecer en las heces hasta 8 semanas depués del contagio). Se transmiten con facilidad por contacto directo con el enfermo (besos, abrazos, apretón de manos) por los objetos y superficies que haya tocado o por contacto con sus heces.

La mayoría de las veces, la infección se manifiesta con síntomas leves (tardan de 3 a 5 días en aparecer) similares a los de un catarro (fiebre, tos, mocos, estornudos) acompañados de dolor de tripa y diarrea. También se puede presentar una erupción en la piel.

En ocasiones, como la actual, el subtipo es más virulento, afecta al sistema nervioso central y, además de los síntomas catarrales, surgen problemas neurológicos (meningitis vírica, parálisis flácida aguda, inflamación del tallo cerebral...) que pueden ir acompañados de infecciónrespiratoria grave y de problemas cardíacos.

En el caso de los niños hospitalizados en Cataluña se han encontrado enterovirus A71, del que ya se conocían brotes en otros países, y un caso aislado del entrovirus D68.

Para reducir los riesgos de un posible contagio:

  • Lávate las manos con jabón, durante al menos un minuto, sobre todo después de cambiar los pañales al niño, después de ir al WC y al volver de la calle. Acostumbra a tus hijos a hacer lo mismo.
  • Por supuesto, lávatelas antes de preparar la comida del niño o de la familia.
  • Procura no llevarte las manos a los ojos, la nariz o a la boca, si están sucias, si estás en la calle, en el parque o en un transporte público y has tocado objetos comunes.
  • Esteriliza, una vez al día, los chupetes y biberones del niño y si estás pensando en dejar de hacerlo, espera a que pase esta situación.
  • Procura que el niño no comparta chupetes ni juguetes (si vas a la consulta del pediatra, cuidado con los juguetes comunes).
  • En el cambiador de tu hijo pon un protector desechable y elimínalo tras el uso, o limpia la superficie con agua, jabón y lejía (sobre todo si el niño tiene diarrea).
  • Cierra en una bolsa los pañales usados (elimínalos a diario).
  • Si el hermanito mayor o algún familiar presenta síntomas de catarro, no debe besar ni coger al bebé.
  • Si ante síntomas catarrales utilizas pañuelos de papel, tíralos tras su uso, no los guardes en un bolsillo ni los dejes en cualquier sitio.
  • Tápate la boca con un pañuelo o con el codo al toser y al estornudar. Enseña a tus hijos a seguir esta pauta de salud.
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    En qué síntomas debes fijarte

    • Fiebre alta, vómitos y dolor de cabeza.
    • El niño duerme más de lo habitual, no quiere despertarse o parece confuso.
    • Sus ojos presentan movimientos extraños o alineación rara (aparece bizquera).
    • No quiera andar ni moverse, tiene cojera (sin haber golpe o caída que lo justifique), no coordina bien los movimientos, pierde el equilbrio, aparecen temblores o convulsiones.
    • Tiene dificultad para hablar o tragar (se atraganta con su saliva y tose con mucha frecuencia).
    • Notas parálisis facial.
    • Aparece dificultad respiratoria (silbidos o pitos).

      Ante la más mínima sospecha, lleva al niño a urgencias.

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