El cierre de la fontanela

Mientras que la fontanela posterior suele cerrarse hacia los 4 meses, la anterior puede seguir abierta mucho más tiempo. Pero hay pautas que favorecen un cierre correcto. ¿Quieres conocerlas?

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Recuerdo que, cuando mi hija acababa de cumplir el año, me llevé uno de esos sustos de madre que nunca se te olvidan: un día, al secarle la cabecita tras bañarla, noté que la zona superior estaba muy blanda y latía. Sabía que se trataba de una fontanela, uno de los huecos que los bebés tienen entre los huesos craneales al nacer, pero estaba convencida de que a esa edad ya tenía que habérsele cerrado. Así que, angustiada, la llevé rápidamente al médico.

Es normal que siga así

Por fortuna, el pediatra me tranquilizó enseguida explicándome que, mientras la fontanela posterior (la que está entre la nuca y la coronilla) se cierra hacia los 4 meses, la anterior (la que yo había notado al secarla) tarda mucho más en hacerlo, hacia los 12-18 meses. De hecho, lo peligroso es que se cierre muy pronto (craneosinostosis precoz). A los 12 meses cerca de un 20% de los niños la tienen aún abierta y a los 24 meses ya está cerrada en todos, salvo en casos excepcionales.

Funciones importantes

Pero ¿para qué sirven estos espacios cubiertos por un tejido blando, aunque mucho más resistente de lo que pueda parecer? Además de su primera función (permitir que la cabecita del bebé se amolde para poder atravesar el canal de parto durante el nacimiento), las fontanelas abiertas hacen posible que en sus primeros meses el cerebro del niño tenga el espacio suficiente para desarrollarse.
Y hay otro beneficio importante: en bebés un poco más mayorcitos, que empiezan a andar y suelen caerse, evita que el niño sufra un traumatismo importante si se da un golpe en la cabeza.
A pesar de estos beneficios, muchos pediatras aconsejan poner en práctica varias pautas (que en realidad son hábitos de vida) para favorecer que hacia los 18 meses la fontanela mayor o anterior esté ya cerrada. Entre ellos están:

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  • Asegurarnos de que el bebé toma la cantidad de calcio necesaria para que sus huesos se desarrollen fuertes y sanos. Para ello en su dieta no deben faltar alimentos como la leche (esencial), otros lácteos, distintas verduras...
  • Sacarle a la calle todos los días para que le dé la luz del sol, necesaria para obtener y sintetizar la vitamina D, que se encarga de fijar el calcio a los huesos.

    ¿Y si cambia?

    Una variación en el aspecto de la fontanela anterior puede indicar un problema de salud. Obsérvala.

    • El hecho de que se hinche mucho, como si tuviera un bulto (que se abombe un poquito cuando llora es normal), puede ser síntoma de meningitis. Si lo observas en tu bebé llévale inmediatamente a Urgencias.
    • Si de pronto la notas muy hundida y el niño está apagado y triste, puede indicar que está deshidratado. También es motivo para llevarle a Urgencias.

      ¿Un suplemento?

      En algunos casos puede ser necesario que el bebé tome algún complejo vitamínico o de minerales para favorecer este proceso. Eso sí, debe ser el pediatra quien lo prescriba, no se lo des jamás por tu cuenta.

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