La exposición solar durante el embarazo

Un estudio reciente apunta que los bebés nacidos en verano están más sanos y son más altos en edad adulta gracias a la vitamina D que reciben durante los meses de verano

¿Influye la estación del año en la que nacemos en nuestro desarrollo y crecimiento?

Seguro que habéis oído que una exposición prolongada al sol en verano es nocivo para la piel. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Cambridge, publicado recientemente en la revista Heliyon, muestra que la exposición durante el segundo trimestre del embrazo podría ser beneficioso para el bebé.

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La vitamina D que el feto recibe durante los meses de verano podría hacer que el pequeño naciese más sano y que fuese más alto de mayor.

El equipo de investigadores llevó a cabo el estudio utilizando datos del Biobanco de Reino Unido, un importante recurso nacional de salud, para poder comparar el desarrollo de unos 450.000 hombres y mujeres. Y, aunque los datos no son concluyentes ya que se necesitan más pruebas, todo apunta a que el sol podría ser un factor diferencial en la salud del bebé.

Los primeros resultados señalan que los bebés que nacen durante los meses de junio, julio y agosto pesan más al nacer y tienden a alcanzar una mayor estatura cuando son adultos. Además parece que las niñas nacidas en verano alcanzan la pubertad más tarde.

Aunque está claro que la exposición solar en el útero y la vitamina D son importantes en el desarrollo del bebé, aún queda trabajo para comprender todos los mecanismos que desencadenan esta teoría, para que se puedan traducir en verdaderos beneficios para la salud. Y es que, pese a que el estudio se realizó con una muestra de gran tamaño, no se pudo incluir una medición directa de la vitamina D materna o fetal.

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