Sus oídos, bien cuidados

Son delicados, vulnerables y, en esta etapa, más propensos a sufrir infecciones. Por eso tienes que limpiárselos con mimo y protegérselos. Mira cómo hacerlo y cómo conviene actuar cuando le duelen.

Hay un motivo por el que los bebés de esta edad son más propensos a las otitis: los gérmenes del resfriado y de las infecciones respiratorias pasan con suma facilidad de la nariz o la garganta al oído, porque sus trompas de Eustaquio (los canales que comunican a estos órganos) aún son anchas y cortas y porque en estos meses los bebés todavía permanecen mucho tiempo tumbados. Por eso tendéis que extremar los cuidados y estar atentos para intervenir ante cualquier anomalía.

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Limpieza y protección

Es normal que sus oídos segreguen mucho cerumen y no hace falta sacarlo, irá saliendo solo.
• Límpiale con la gasa o el bastoncillo solo la cera que esté en la oreja, no la del conducto auditivo, ya que le protege (función antibacteriana). Y jamás introduzcas el bastoncillo en el orificio; podrías arañarle la piel del conducto, dañarle el tímpano o hacer que se le forme un tapón de cera (tendría que extraerlo el médico).
• Procura evitar que le entre agua en los oídos al bañarle: mantenle la cabeza derecha cuando le aclares, cúbrele con la toalla cuando le saques y sécaselos bien con una esquina de la toalla. Si le ha entrado agua (se tocará la oreja), ladéale la cabeza hacia ese lado para que drene.
• Evita que esté expuesto a corrientes de aire y llévale con gorrito cuando salgáis a la calle.
• Prolonga la lactancia materna todo lo que puedas, es la mejor manera de prevenir infecciones.
• Dale de comer manteniéndole tan erguido como te sea posible.
• Cuando esté resfriado, eleva un poco la cabecera de su cuna (pon la almohada bajo el colchón).

Las dichosas otitis y sus complicaciones

Agudas, si se presentan de repente y se curan pronto, o crónicas, si se repiten; las causan virus o bacterias que infectan e inflaman una parte del conducto.
Otitis media. La más común en bebés. Afecta a la zona que está tras el tímpano.
Serosa. Episodios repetidos de otitis media llenan el conducto de líquido. Si éste impide que los huesecillos vibren bien, puede afectar a la audición del bebé.
Perforación del tímpano. A causa de la otitis media no tratada, el líquido hace estallar la membrana (hay sangrado). Se trata la otitis, el tímpano se repara solo.
Externa. Es la inflamación del conducto exterior, que puede llegar hasta el tímpano. La causan agentes infecciosos, el agua en el oído, un tapón de cera...

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Cómo saber si le duele el oído

Aunque no sepa explicar que le duele, es fácil descubrirlo: llora inconsolablemente, se duerme agotado y se despierta llorando otra vez en cuanto se mueve, no quiere estar tumbado, ni comer, y se estira o se rasca la oreja. Si le tocas debajo de ésta, grita de dolor.
Llévale al médico. Lo más probable es que sea una otitis media. El pediatra le prescribirá un antibiótico en gotas (no se te ocurra darle tú uno por tu cuenta) y un analgésico y antiinflamatorio. En 24 horas se encontrará mejor (pero debes seguir el tratamiento hasta el final, para que las bacterias que sobrevivan no se vuelvan resistentes). Finalmente, ten paciencia, la edad típica de las otitis pasará.

¡Qué necesario!

La protección medioambiental de los oídos de tu hijo también es importante para su salud y buena audición. Evítale dos cosas: la exposición a sustancias irritantes (alérgenos, humo del tabaco) y a sonidos y ruidos muy altos.

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