Ante cambios de tiempo...

Para impedir que tu hijo se resfríe con facilidad debes protegerle ante los cambios bruscos de temperatura. ¿Quieres saber cómo conseguirlo?

El sistema de autorregulación de la temperatura corporal no funciona bien durante los primeros meses del bebé, que puede pasar de tener frío a estar acalorado de forma muy rápida.

Algunas de las señales corporales a tener en cuenta para saber si tu hijo está a gusto pueden ser el tacto, la coloración, la sudoración y, en casos llamativos, el llanto.

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Cuando refresca, suele ser recomendable llevar al niño siempre con una prenda más de abrigo de la que nosotros tengamos en ese momento.

Y es importante preservarle de corrientes de aire y de los cambios bruscos de temperatura.

En casa, buen ambiente

Procura siempre que la temperatura en tu casa sea uniforme, que no haya grandes diferencias entre habitaciones.

Si en la calle hace más de 30 ºC, en casa tenla a 26 ºC. Y en días fríos, bájala a 22 ºC.

Ten en cuenta que un ambiente demasiado cálido provoca irritabilidad, por eso es preferible que arropes más al bebé a que te excedas en el uso de la calefacción.

Otro dato a considerar es la humedad ambiental, que ha de estar entre el 40% y el 50%; con esto evitas que se le resequen las mucosas y se resfríe con facilidad.

Cuando salgas a la calle

Al salir de casa con tu bebé, procura evitar variaciones de temperatura superiores a 12ºC.

Por eso en verano es buena idea elegir para el paseo las horas más frescas, por la mañana o por la tarde, y en invierno pasear al mediodía.

Asimismo, si en la calle hace frío, cuando accedas a un interior no olvides desabrocharle el abrigo o quitarle las prendas que le den calor.

Y si llueve, retira el plástico del cochecito (pero abrígale si hay aire acondicionado).

También es importante emplear prendas de vestir suaves y no muy ajustadas, que permitan la correcta ventilación de la piel. Si suda y luego se queda frío, es fácil que se resfríe.

Por la noche ten en cuenta...

De noche la temperatura de la casa debe ser menor que de día, en torno a 20 ºC o 22 ºC (el exceso de calor durante el sueño es un factor relacionado con la muerte súbita). La cuna, siempre lejos de la calefacción.

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  • Vestido para un buen sueño:

    No hay que excederse con la ropa de cama. Lo mejor es ponerle un saco pijama (le permite moverse sin desarroparse) y prescindir de mantas y sábanas, con las que podría taparse la cara.

    Si prefieres ponerle un pijama tradicional, procura que sea entero, ya que con los pies cubiertos estará menos expuesto a coger frío y recientemente se ha descubierto que así duermen mejor.

    ¡Qué útil!

    También hay que evitar que el niño se resfríe durante el baño. Caldea el cuarto y llena la bañera antes de meter al bebé (agua a 36 ºC).

    Recuerda que la cabeza es lo último que tienes que lavarle para que no se quede frío.

    Después del baño, que ahora no debe durar más de 5-10 minutos, cúbrele con una toalla con capucha y aplícale crema hidratante, ya que una piel nutrida resiste mejor el frío y el calor.

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