Qué es el clic de la cadera del recién nacido

Hay algunos pequeños que nacen con esta anomalía, pero actualmente, gracias a la exploración que les realiza el neonatólogo, se diagnostica enseguida y no tarda demasiado tiempo en solucionarse.

Al poco de nacer, el especialista explora al bebé. Para comprobar el estado de su cadera, lo tumba boca arriba y flexiona sus piernas juntas hacia arriba, al tiempo que las rota.

Diferentes anomalías

Con esta maniobra puede detectar las siguientes anomalías:

  • Cadera laxa. La presentan los pequeños que apenas ofrecen resistencia. Tienen las caderas muy elásticas pero no hay displasia (la cabeza del fémur permanece en la articulación), por lo que no es necesario tratamiento. La situación se va normalizando poco a poco. Para controlar, se les realiza una ecografía al mes de vida.
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    • “Clic” de la cadera. A veces, además de detectar poca resistencia al realizar la maniobra, el médico oye un leve “clic” (puede estar causado por los ligamentos al moverse). Si no se acompaña de inestabilidad en la articulación, tampoco precisa tratamiento. Sí hay que hacer una ecografía al primer mes.
      • Displasia. Se diagnostica cuando, además del “clic”, el médico percibe que la cabeza del fémur entra y sale de la articulación. Hay que hacer una ecografía precoz al bebé y derivarle al traumatólogo.

        El tratamiento adecuado

        Las caderas laxas y el “clic” se tratan poniendo un doble o incluso un triple pañal al bebé para separarle los muslos.

        Sin embargo, para corregir la displasia el traumatólogo debe colocar al niño el arnés de Pawlik, que le mantiene las piernas separadas de continuo y sin movilidad. En casa los padres pueden quitárselo para bañarle y vestirle.

        La duración del tratamiento varía de semanas a meses.

        En situaciones complicadas o si el problema se detecta pasados los 6 meses de vida hay que recurrir al enyesado de la zona pélvica o a la cirugía. Pero son casos contados.

        Estos niños son más propensos

        Los niños que corren más riesgo de padecer problemas en las caderas son: los primogénitos (debido a que en el primer embarazo la pared uterina y la abdominal son menos flexibles), los que tienen antecedentes familiares, los varones (probablemente por factores hormonales), los gemelos y los bebés que están colocados de nalgas (en ambos casos, por la falta de espacio dentro del vientre materno).

        También son más propensos a sufrirlos los pequeños cuya madre ha tenido escasez de líquido amniótico durante el embarazo y los que han nacido con algún trastorno neurológico.

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