Jarabes, inhaladores, supositorios...así se administran

Cada fármaco se presenta en un formato determinado que es importante utilizar adecuadamente para conseguir el efecto deseado y evitar problemas. Estos son los más frecuentes.

Vía oral líquida

Agita y remueve jarabes y soluciones para que los compuestos se mezclen. Las gotas están concentradas, por lo que debes ser estricta en su dosificación. Utiliza un dispensador por medicina y niño. Utensilios caseros, sólo para urgencias (cuchara sopera = 10 cc; de postre = 4,5 cc; de café = 2,5 cc) y nunca para antibióticos o gotas.

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Vía oral sólida

Con la anuencia del médico, los comprimidos ranurados se pueden partir y mezclar con alimento y el contenido de las cápsulas se puede diluir en alimentos o bebidas que garanticen la estabilidad del principio activo (de ahí la consulta al médico).

Generalmente se recetan a mayores de 5 años, pues antes les resulta difícil ingerirlos.

Vía inhalatoria

Con menores de 5 años se recomienda el uso de una cámara espaciadora. Si ya usa un inhalador, pregúntale si nota resabor en la boca tras la aplicación; si responde que no, significa que lo ha hecho bien y el polvo ha pasado directamente a los pulmones.

Dile que se enjuague la boca después para evitar afonías y hongos.

Vía rectal

Templa el supositorio previamente con las manos para facilitar su aplicación y córtalo longitudinalmente cuando no se precise usar toda la unidad.

Por su incomodidad, los supositorios sólo se emplean cuando la vía oral no se tolera o cuando se precisa que la medicina actúe muy rápidamente.

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