Así evolucionan la talla, el peso y las habilidades del bebé

Ni todos los bebés crecen al mismo ritmo ni se puede comparar a uno con otro: su genética, la alimentación, el cariño recibido, la estimulación y el control de su salud son claves en su desarrollo.

A los pocos minutos de nacer, tras el primer examen médico, a tu hijo le pesarán y le medirán. Y con los dos resultados obtenidos (que siempre han de valorarse juntos) y un pequeño ser en brazos que apenas se mueve, volverás a la habitación a mostrarlo orgullosa y a intentar calcular cuánto medirá de mayor.

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Para que luego no te lleves disgustos, has de saber que tu bebé perderá algo de peso en la primera semana de vida. La razón está en que antes se alimentaba cuando su cuerpo tenía necesidad y ahora depende de que su mamá le facilite el alimento.

Además, antes se nutría por el cordón umbilical y ahora debe hacer el esfuerzo de succionar, tragar y digerir. Y no siempre las cosas son fáciles, porque algunos intestinos son inmaduros y causan cólicos de gases, molestias, estreñimiento, etc. En cuanto tu bebé se habitúe a su nuevo entorno, recuperará y aumentará su peso.

El control del peso es muy importante durante los primeros meses, ya que además de permitir valorar su crecimiento, ayuda a detectar algunas enfermedades propias de estas edades que se manifiestan con una ganancia incorrecta de gramos.

Por ejemplo, una infección urinaria causa inapetencia y poca ganancia. Y las bocanadas de leche acompañadas de pérdida de peso deben ser valoradas por el pediatra para descartar un reflujo gastroesofágico o para detectar cuanto antes una posible estenosis de píloro (en este caso, que haría necesaria una operación, el niño regurgita continuamente, se queda con hambre, no gana peso en dos semanas y está molesto).

En general, los bebés sanos, sin circunstancias que compliquen su crecimiento normal, ganan entre 25 y 30 gramos de peso cada día. Pero no hace falta que peses a tu pequeño de continuo para comprobarlo.

Si le alimentas al pecho y si el niño come a demanda, se queda satisfecho y duerme en periodos de tiempo de entre dos y media y tres horas, basta con que controles su peso cada semana.

Y si toma biberón y notas que se queda satisfecho con la medida indicada por el pediatra, con que lo hagas cada 7-10 días es suficiente.

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Las mamás que dan el pecho y que dudan de la cantidad que el niño ha ingerido pueden hacer una doble pesada antes del pecho y después de la toma (con el pañal en las mismas condiciones).

Del segundo al cuarto mes de vida, bastará con pesarle una vez cada 15 días.

Del cuarto al sexto mes, hazlo una vez al mes.

Y cuando empiece con la alimentación diversificada, desde el sexto mes hasta su cumpleaños, una vez cada dos meses.

Tras el primer año puedes pesarle siempre que te apetezca o te surjan dudas, pero lo normal es que con las revisiones de su pediatra sea suficiente.

Puedes apuntar estos datos y seguir la evolución de tu hijo en los percentiles de peso y talla que te ofrecemos en https://www.crecerfeliz.es/Muy-Util/Calculadoras/Calculadora-de-percentiles.

Hasta el sexto mes, si tu hijo toma pecho, sólo necesitará tu leche. Y si toma biberón, su leche de fórmula (en caso de que tenga fiebre, gastroenteritis, heces sueltas o la temperatura ambiente sea muy elevada, tendrás que ofrecerle también agua).

Si durante estos primeros meses su aumento de peso ha sido insuficiente, su pediatra te recomendará ayudarle con cereales sin gluten.

A partir del sexto mes empezaréis con las primeras papillas de frutas y purés de verduras, después con una pizca de carne. Notarás que a partir de entonces su crecimiento es un poco más lento.

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