El entorno del bebé puede incrementar su dolor

Los bebés con cólicos suelen ser más sensibles e irritables que los demás y son más exigentes con sus papás y con el entorno. Quizá tengas que hacer cambios.

El sonido del silencio

Cuando intuyas que se acerca la hora del cólico, reduce al mínimo el ruido de la casa. Puedes dejar de fondo, en otra habitación, algo de música muy suave.

En pleno cólico, no permanezcáis con él ni en la cocina ni en el baño, ya que las superficies de azulejo reverberan el sonido. Es mejor estar en un lugar con tapicerías y cortinajes que ensordecen el propio sonido del llanto.

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Voces tranquilas

Nada de voces entre los papás, el niño con cólicos es hipersensible a la crispación. Las voces altisonantes aumentan su nerviosismo, el niño tensiona los músculos y ello incrementa el dolor.

Luz indirecta

Apaga las luces generales de la casa, no dejes nada que incida directamente en los ojos del niño (pon luz muy tenue e indirecta). Tras la primera hora de llanto, al niño le duele también la cabeza y la luz le molesta.

Sin olores intensos

En casa, no pongas ambientadores ni uséis perfumes ni after-shave intensos. El único olor que agradece y le calma es el del seno de mamá o el de la leche de su biberón.

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