¿A qué se deben los cólicos del bebé? ¿Cómo distinguirlos?

Todos los días la misma crisis de llanto inconsolable y la misma desesperación para ti y para él. Te contamos cómo afrontar esta situación.

Cuando un bebé padece cólicos, la pregunta clave es: ¿por qué surgen? Aunque en realidad la pregunta que todos los padres se hacen es: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”. Y es que teorías sobre las causas de este problema hay muchas, pero respuestas claras y que resulten útiles, no tantas.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Los cólicos, que suelen afectar a los bebés de entre 2 semanas y 5 meses, se relacionan con una inmadurez intestinal; con cierta dificultad para digerir las proteínas y/o la lactosa de la leche; con una deficiencia de la flora intestinal del bebé, que favorece la generación excesiva de gases y su acumulación; con el carácter sensible e irritable del niño; con el tipo de alimentación y el estreñimiento (esto no explica por qué afecta tanto a niños que toman pecho como a los de biberón); con la aerofagia del bebé (propia de lactantes ansiosos que tragan aire durante las tomas) y también con el bajo peso al nacer.

Cómo distinguirlos

El niño que padece este problema manifiesta un llanto intenso e inconsolable que no remite con los cuidados y mimos habituales de los padres. Ante la gran molestia que sufre, encoge y estira las piernas con rabia y aprieta los puños hasta que sus nudillos se ponen blancos.

Los cólicos suelen comenzar tras las tomas de la tarde-noche y duran entre dos y tres (interminables) horas. Sin embargo, algunos bebés más sensibles los presentan después de todas las tomas.

Para saber si efectivamente se trata de cólicos, el pediatra examinará al niño y descartará cualquier infección habitual en la infancia que curse con dolor intenso, como una otitis.

Descartada también una invaginación intestinal (un trozo de intestino se introduce en una porción siguiente más ancha, como si fuese un telescopio, y produce dolores muy intensos), el médico pesará al bebé para comprobar si se queda con hambre y os preguntará cuándo ha surgido el episodio de llanto y cuánto ha durado. Con todo ello dictaminará el primer cólico.

Si el pequeño llora más de tres horas al día con este llanto inconsolable, al menos tres días a la semana y durante tres semanas, no hay duda: tu hijo tiene los típicos cólicos del lactante.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Situación de normalidad

Si estáis en esta situación, podéis pensar que la felicidad se ha alejado de vuestras vidas. Pero conviene aclarar que un bebé con cólicos es un niño sano: crece bien, gana peso, su evolución física y mental es correcta (aunque para vosotros resulte inolvidable, él no recordará nada) y, fuera de este proceso desagradable, duerme correctamente, está atento, participativo con su entorno y feliz.

En definitiva, es una situación normal, muy común en la primera infancia.

Si os sirve de consuelo, sabed que entre el 20% y el 25% de los lactantes los tienen. El problema se corrige por sí solo hacia el cuarto o quinto mes de vida y no hay medicamentos milagrosos que aceleren la curación.

Sí hay medidas que podéis adoptar para ayudar al bebé con cólicos (y ayudaros a vosotros) en los episodios de llanto y también terapias a las que podréis recurrir, con el permiso de su pediatra, para mitigar sus dolores y hacer el proceso más llevadero.

Por lo demás, sólo os resta esperar a que pasen pronto los días para disfrutar del bebé como os merecéis.

Publicidad - Sigue leyendo debajo