El bebé tiene lombrices

Son muy molestas y además se contagian con facilidad si no se extreman las precauciones y la higiene con agua y jabón.

Picor en el culete

Es síntoma, junto a la desazón y la irritabilidad, de la presencia de lombrices intestinales.

Las lombrices son parásitos que viven en el aparato digestivo humano. Cuando la hembra es adulta, migra hasta el ano y deposita sus huevos recubiertos de una sustancia pegajosa e irritante que provoca un intenso picor y que incita al rascado continuo (más habitual por la noche).

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Además, el movimiento ondulante de las lombrices en su desplazamiento es muy molesto. Cuando el niño se rasca, los huevos se adhieren a sus uñas y a partir de ahí todo lo que toque (juguetes, superficies, etc.) puede ser susceptible de ocasionar un nuevo contagio. Por ello es fácil que en guarderías, coles y en la propia familia, todos se vean afectados y precisen tratamiento.

Si además, el niño se chupa el dedo, el ciclo vuelve a empezar de nuevo (desde que se ingieren los huevos hasta que empieza el picor pueden pasar 15 días).

Si tienes paciencia y miras su culete por la noche, puedes ver estas pequeñas lombricillas blancas de medio centímetro moverse por el orificio anal. No las toques, donde están habrá huevos y se pegarán a los dedos. La higiene con agua y jabón es la forma de evitar el contagio.

Hay que llevarlo al médico

Tanto si has visto a los ejemplares como si sólo lo intuyes, debes llevar al niño al pediatra para que la enfermera le haga un test de Graham.

La prueba consiste en aplicar una cinta adhesiva en el orificio anal. En ella quedarán pegados los huevos y se llevará al laboratorio para su estudio. Una vez identificado el parásito, el niño será tratado, generalmente con mebendazol, durante tres días, o bien con una única dosis que se repite a los 15 días. Este jarabe tiene buen sabor, no lo dejes a su alcance.

Más atención a las niñas

En las niñas, debido a la proximidad de la zona anal y vaginal y dada la facilidad de movimiento de estos parásitos, siempre que se sospeche que puedan tener lombrices se deben extremar las precauciones y la higiene.

Conviene realizar inspecciones periódicas en la entrada de la vagina y en el orificio de la uretra. Un enrojecimiento anormal, un picor intenso, la presencia de flujo vaginal y las molestias al orinar pueden estar relacionados con esta infestación.

Su pediatra te indicará qué hacer. Mientras tanto, cámbiale a menudo de pañal, evita que se toque, lávale con frecuencia las manitas y si ya usa braguitas, lávalas en agua caliente.

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