Hábitos para que el bebé duerma bien de noche

Los expertos en sueño afirman que una cosa es dormir y otra descansar bien y reponer fuerzas. Para que los bebés concilien el sueño enseguida y este resulte realmente reparador, debemos poner en práctica una serie de pautas todas las noches.

Establecer un ritual

A partir de los 3 meses ya podemos habituar al bebé a una rutina nocturna fija. Practicarla todos los días de la misma manera le dará seguridad, lo que le ayudará a dormirse más tranquilo: hay que ponerle el pijama, darle la toma, mecerle, esperar a que eructe (si no lo hace no podrá conciliar el sueño), dejarle en la cuna...

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Evitar la excitación

Están desaconsejados los juegos muy movidos cuando falta poco para acostarle, ya que le sobreexcitan y le dificultan la conciliación del sueño. Es más acertado ver un cuento con él o cantarle.

Crear un clima idóneo

Para que duerma mejor, conviene haber ventilado su cuarto (lo ideal es hacerlo un ratito antes de acostarle, para que el aire sea más fresco) y que la temperatura no supere los 22 ºC. Salvo que tenga algún miedo (no ocurrirá hasta que cumpla al menos los 8 meses), lo más aconsejable es dejar el cuarto a oscuras, porque la luz dificulta la producción de melatonina, que es la hormona que informa al cerebro de que ha llegado la hora de dormir.

Enseñarle a dormirse

Si llora y nos reclama desde la cuna debemos acudir a consolarle de inmediato, porque cuanto más nos demoremos, más tardará en calmarse. Podemos hablarle, darle la mano o acariciarle en lugar de cogerle en brazos o llevarle a nuestra cama.

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