¿Qué es la flora intestinal y cómo ayuda al intestino del bebé?

La flora intestinal es fundamental para combatir las infecciones y ayudar al bebé a digerir los alimentos y absorber los nutrientes.

¿Cuántas veces has oído o leído que un determinado alimento es bueno para la flora intestinal? Seguro que muchas. Hay que cuidarla, eso queda claro, pero ¿qué es exactamente esta flora y cómo podemos hacerlo?

La doctora Margarita Pich, gastroenteróloga pediátrica del Centro Médico Tecknon, nos lo explica: “La flora es el conjunto de billones de bacterias, de más de 400 especies diferentes, que habitan en nuestro intestino. En cada tramo vive un tipo de bacteria con funciones distintas que, además de ayudarnos a digerir ciertos alimentos y a absorber los nutrientes, nos defienden de las agresiones que llegan al intestino en forma de alimentos contaminados o de infecciones”.

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Así, aunque al escuchar la palabra bacteria lo primero que nos venga a la mente sea enfermedad, estas “bacterias buenas” (bifidobacterias y lactobacilos en el argot científico) son nuestras aliadas y hacen que nuestro intestino funcione adecuadamente.

Por ello, para evitar diarreas, retortijones o vómitos provocados por un desajuste en la tripita tu hijo, tienes que mimar su flora intestinal desde su primer segundo de vida.

Empieza en el parto

El bebé nace sin flora intestinal, su intestino es completamente estéril porque en el útero estaba protegido por tu placenta. Estas bacterias empiezan a llegar a él en el parto y en las primeras semanas de lactancia; a los 6 meses aumentan con la introducción de los alimentos sólidos, y a los 2 años ya se puede decir que la flora intestinal es definitiva.

“El desarrollo de la flora del recién nacido depende fundamentalmente del tipo de parto que se haya tenido y del tipo de alimentación que recibe el niño (materna o artificial), aunque también influye la raza y el país en el que se da a luz y el empleo de antibióticos, en caso de niños prematuros que los necesiten”, explica la doctora Pich.

Así, cuando el bebé atraviesa el canal del parto va absorbiendo bacterias de la madre, principalmente vaginales, pero también otras procedentes de su flora intestinal (de ahí la importancia de que la mamá tenga una dieta sana y equilibrada).

Tras el parto, el contacto piel con piel hace también que el niño vaya recogiendo otras que conviven en la piel de la madre. “Estas bacterias amigas le protegerán de otras menos amigables que pueden ser perjudiciales para su salud y que están presentes en el entorno que le rodea”.

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Cuando se nace por cesárea, el recién nacido no recoge todas esas bacterias buenas del canal vaginal (aunque siempre coge algunas, a menos que la cesárea sea programada); por ello en estos casos es aún más importante potenciar el contacto piel con piel de la madre y el bebé desde el primer momento y facilitar la toma del calostro (la primera leche, rica en proteínas y anticuerpos).

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