Las manchas en la piel del bebé

La mayoría de los recién nacidos presentan alguna mancha en la piel: desde rojeces hasta lunares, hemangiomas, manchas salmón, o de color café...¿Por qué razón aparecen? ¿Es necesario consultar al dermatólogo?

Puede que te hayas sorprendido al descubrir una pequeña marca (o no tan pequeña) en la piel de tu bebé. No te alarmes, las manchas de nacimiento son muy comunes. Entre un 70% y un 80% de los recién nacidos tienen alguna.

Las manchas de la piel se clasifican en dos grandes grupos: las vasculares, que son de color rojizo y las más frecuentes, y las pigmentadas, de color marrón o azul. Dentro de estos grupos las hay de muchos tamaños y formas y su comportamiento también es variable.

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Algunas desaparecen en unas semanas, otras perduran durante años y otras son permanentes. Hay manchas que crecen de forma paralela al niño, como los lunares. Otras, en cambio, tienen un crecimiento muy rápido, como los angiomas.

La causa por la que aparecen es desconocida, aunque se sabe que intervienen factores genéticos o hereditarios. “El porqué crecen durante la gestación se desconoce. Pero una cosa está clara: los antojos de la embarazada no tienen nada que ver. Aunque tengas antojos y no los satisfagas, al bebé no le saldrá una mancha”, dice Asunción Vicente, dermatóloga pediátrica del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Hemangiomas

Es un tumor cutáneo infantil bastante frecuente; lo tienen entre el 2% y el 10% de los bebés. Típicamente aparece a los pocos días de nacer como una manchita rojiza. Tiene tendencia a crecer, y más rápidamente que otras manchas, hasta que llega un punto en que para y luego desaparece.

Los motivos de su aparición no están claros, pero es más frecuente en bebés prematuros. El hemangioma más común es el de uno o dos centímetros, situado en la espalda o cuero cabelludo; este no tiene importancia. El “peligro” de los hemangiomas es que a veces crecen mucho y molestan estéticamente o llegan a afectar partes comprometidas como el párpado o la nariz. En estos casos el pediatra podría recomendar un tratamiento.

Manchas salmón

Es la mancha vascular más común, más de la mitad de los recién nacidos la tienen. De un color rosado que se aclara con los años hasta desaparecer (aunque no siempre), puede medir de 1 a 5 cm. Popularmente tiene dos nombres según su situación: “beso del ángel” si está en la frente, y “picotazo de cigüeña” si es en la nuca. Éstas dos son sus ubicaciones normales.

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Si apareciese en otras zonas sería necesario hacer una consulta al doctor.

De vino de Oporto

Igual que la mancha salmón, es una malformación vascular, pero ésta es más oscura, tiende más al morado (de ahí su nombre). Normalmente se sitúa a un lado de la cara, aunque puede aparecer en cualquier otra parte del cuerpo. No desaparece con el tiempo; si molesta mucho se puede tratar con láser para aclarar el color.

Requiere consulta médica, sobre todo si cubre una zona amplia del rostro o una zona delicada, como los ojos. Y algunas están asociadas a enfermedades como el glaucoma o a afectaciones del sistema nervioso.

Manchas café con leche

Son de las manchas pigmentadas más frecuentes. Como su nombre indica, su color es marrón claro y no oscurecen. Normalmente no son grandes, aunque pueden crecer, y siempre son planas. No tienen riesgo de malignizarse, pero si se observan más de seis se aconseja consultar al médico, porque en ocasiones son un indicio de enfermedades hereditarias.

Lunar (Nevus)

Son siempre oscuros y, a diferencia de otras manchas, abultan. El tamaño es diverso; desde muy pequeños a grandes. Característicamente, a muchos les salen pelos. Esto no es ningún signo de malignidad. Se pueden extirpar sin problema (por motivos estéticos), pero seguirán saliendo.

Los lunares son las manchas que requieren más control médico periódico, por el riesgo (bajo) de desarrollar melanomas. “El lunar grande presenta un pequeño peligro de convertirse en melanoma. En los pequeños este riesgo es muy bajo, pero obliga a controles periódicos”, apunta la doctora.

Mancha mongólica

Es una señal gris-azulada, situada en la zona lumbar, de unos 4-12 centímetros. Desaparece a partir del año (cuanto más moreno sea el niño, más tardará en irse).

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Es importante resaltar que, pese a su nombre, no tiene nada que ver con el desarrollo del niño ni es un marcador de síndrome de Down. Aunque parece un hematoma (sangrado bajo la piel por un golpe), se debe a una acumulación de las células que dan color a la piel. En España es poco frecuente porque es más característico de razas asiáticas, en las que llega a tener una incidencia del 90%.

Nevus Ota y Nevus Ito

Dos tipos de lunares poco comunes en nuestro país, porque son más propios de razas asiáticas. Son de color marrón-azulado y no se van con el tiempo. Se diferencian en su localización: el primero aparece en la cara (generalmente en la frente) y el segundo en los brazos. En ningún caso son dañinos, aunque si el OTA llega a afectar al ojo sería recomendable acudir al oftalmólogo.

Hiperplasia Sebácea

Son puntitos blancos o amarillentos, como cabezas de alfiler, que aparecen en las mejillas y en la frente. Se deben a las hormonas maternas que quedan en la sangre del neonato (transmitidas en la gestación) y son bastante frecuentes. No requieren tratamiento, desaparecen de forma espontánea durante los primeros dos meses de vida.

Quistes Millium

Se deben a la acumulación de grasa bajo la piel por la obstrucción de los poros, que provoca bultitos blancos o amarillentos de 1-2 mm de diámetro. Suelen desaparecer a los pocos meses. Si siguen saliendo, requieren tratamiento dermatológico.

Nevus Acrómico

Es una de las más raras. Es una mancha blanca y plana que puede salir en cualquier parte del cuerpo. No es maligna, pero es importante revisarla, porque algunos acrómicos están relacionados con enfermedades genéticas y del sistema nervioso.

¿Cuándo ir al médico si mi bebé tiene una mancha en la piel?

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Una característica de estas manchas es que no necesariamente se aprecian en el mismo momento del nacimiento. Se considera que una mancha es congénita cuando se muestra durante los primeros meses de vida. Por ejemplo, el hemangioma infantil, que es una de las más comunes, aparece típicamente en las primeras semanas. En todo caso, en cuanto aprecies alguna peca o marca en tu pequeño, no dejes de mostrársela al pediatra. La inmensa mayoría son totalmente banales, pero no está de más el chequeo. Lo que sí es motivo imperativo de consulta es cualquier lesión que crezca, cambie de color, se endurezca, duela o sangre. “En estos casos siempre hay que revisarlas”, dice la doctora.

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