Anomalías que pueden derivar en un soplo cardíaco

Algunas cardiopatías se operaran, otras se resuelven solas y otras no afectan a la calidad de vida.

Cardiopatías congénitas

Las cardiopatías congénitas son anomalías en el desarrollo de las estructuras que forman el corazón. Afectan a un 1% de los recién nacidos y generalmente se detectan en los primeros meses de vida e incluso en el útero materno.

Síntomas habituales de su existencia son mal color, labios azulados (cianosis), dificultad para alimentarse, escasa ganancia de peso, retraso en el crecimiento, problemas para respirar, infecciones respiratorias frecuentes o dolor de pecho. Sin embargo, puede ocurrir que estas señales no se manifiesten hasta los 2-4 años de vida.

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Las afecciones cardíacas son múltiples, pero las que suelen cursar con un soplo al corazón son:

  • Anomalías del tabique cardíaco: Afectan a las paredes que hay entre las cavidades superiores (aurículas) e inferiores (ventrículos) del corazón. Si hay un orificio en el tabique del corazón, la sangre puede fluir a través de él hacia las otras cavidades cardíacas; este flujo sanguíneo añadido provocaría el soplo. Ante esto, el corazón puede aumentar su tamaño, al tener que trabajar más. Si estos orificios anómalos son pequeños, pueden llegar a cerrarse por sí solos con el tiempo
    • Anomalías en las válvulas: Son demasiado gruesas o demasiado finas, lo que dificulta que la sangre circule con normalidad en el corazón. Así se genera un flujo turbulento que se traduce en un soplo.
      • Cardiomiopatías: Son enfermedades del músculo cardíaco. Pueden hacer que éste aumente o se haga más grueso o rígido de lo normal, lo que podría reducir la capacidad del corazón para bombear sangre al cuerpo con normalidad.

        Algunas cardiopatías se han de operar, pero hay muchas que se resuelven solas y otras que no afectan a la calidad de vida del niño, por lo que solo precisan un seguimiento periódico por el cardiólogo pediátrico.

        En ocasiones es necesario operar

        En torno al 40% de las cardiopatías congénitas precisan de una o varias intervenciones para corregirlas. Por fortuna, los grandes avances en cardiología pediátrica durante los últimos años han permitido alcanzar un alto porcentaje de éxitos en estas operaciones.

        ¿En qué consiste la intervención?

        “Se trata de intervenir el corazón del niño para corregir el problema que pueda tener. Hay muchísimas clases de cardiopatías congénitas; para las más frecuentes existen técnicas establecidas, pero para otras hay que hacer ‘un traje a la medida’.

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        A veces se soluciona con un catéter, pero en la mayoría se requiere cirugía”, explica el Dr. Casaldáliga, cardiólogo pediátrico.

        ¿Cómo hay que preparar al pequeño?

        Igual que para cualquier intervención de cirugía mayor. Se hace un análisis preoperatorio para saber que no hay nada que contraindique operar. Y generalmente el niño ingresa el día anterior. La operación se hace con anestesia general.

        ¿Y cómo es el postoperatorio?

        Tras la estancia hospitalaria, que en unos casos es de días y en otros de varias semanas, el niño hace reposo en casa durante dos o tres semanas más (no hay curas porque la herida ya está cicatrizada), hasta la progresiva introducción a la vida normal.

        “Hay que decir que la mortalidad inmediata por cardiopatías congénitas es inferior al 5%, y que en niños con el corazón reparado, el 85% llegan a la vida adulta”, recuerda el cardiólogo pediátrico de Vall d’ Hebron.

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