Casa sana para el bebé

Para conseguir que tu hijo crezca en un entorno saludable debes vigilar sobre todo la higiene, la temperatura y la humedad ambiental.

Cuando tu hijo llegue a tu hogar, conviene que encuentre el mejor ambiente posible para un desarrollo óptimo. Empieza a preparar todo desde el embarazo sin olvidar ningún detalle.

Una buena habitación

No importan los metros cuadrados que tenga, pero sí que sea exterior y soleada, para que puedas ventilarla.

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  • El aire, limpio

    En verano y en invierno, abre la ventana durante 10 minutos al día para renovar el aire (nunca con él dentro). Cuando hay un recién nacido en casa nadie debe fumar. Tú, por descontado, sobre todo si das el pecho, pero tampoco papá ni las visitas.

    Con el humo del tabaco se emiten al aire sustancias volátiles que manchan las paredes e impregnan las tapicerías de sofás y cortinas. Es lo que se conoce como nicotina de segunda generación, potencialmentepeligrosa para unos pulmones recién estrenados.

    No pulverices insecticida en su cuarto, mejor pon mosquiteras en las ventanas o en su cuna o un ahuyentamosquitos eléctrico.

    • Temperatura y Humedad

      Su habitación ha de tener una temperatura de entre 21 y 22 ºC, asegúrate de que el sistema de calefacción o de aire acondicionado elegido está revisado para cuando él llegue.

      Recuerda que el calor excesivo es muy peligroso para los bebés, ya que su organismo no sabe regular la temperatura corporal y son propensos a la sofocación.

      En cuanto al aire acondicionado, ponlo una hora antes de acostar al niño y apágalo mientras él duerme.

      Otro dato a tener en cuenta es la humedad ambiental. No es lo mismo vivir en una región lluviosa o cerca del mar que en las mesetas. La humedad de su cuarto ha de estar entre 40 y 50%; así evitas que se le resequen las mucosas y se congestione con facilidad.

      Pero no te pases de humedad: podrías favorecer la aparición de hongos en las paredes.

      Existen termómetros para la habitación del bebé o estaciones meteorológicas de ámbito casero que te pueden ayudar a controlar estos datos. Si la humedad es baja, pon un recipiente con agua sobre el radiador o un humidificador ultrasónico de vapor frío;si es alta, pon un producto antihumedad que absorba el exceso (lo encuentras en tiendas de bricolaje y grandes almacenes).

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      • Paredes y muebles

        Si vas a pintar su habitación, hazlo con pinturas específicas para niños, sin sustancias tóxicas volátiles y de rápido secado. Y si además llevan tratamiento antimanchas, mejor; lo agradecerás cuando el niño empiece con su etapa pictórica.

        Busca para él muebles con pinturas atóxicas, sobre todo la cuna (tu bebé no sería el primero que destroza el barrote horizontal de la barandilla de la cuna cuando empiezan a salirle los primeros dientes). Límpialos con frecuencia con un paño húmedo, para no levantar polvo (mejor no utilices sprays de ceras ni productos con siliconas).

        • El suelo

          Es preferible que en su espacio no haya alfombras, no sólo porque pueda tropezarse con los bordes cuando dé sus primeros pasos, o resbalarse si éstas no tienen base de goma, sino también porque retienen mucho polvo y pueden ser un factor que aumente las posibilidades de asma y alergias.

          Por la misma razón, tampoco pongas moqueta. Madera, gres, terrazo y linóleo son materiales adecuados.

          Para higienizarlos, usa agua, un producto lavante y fregona. Y pasa con frecuencia el aspirador(sobre todo cuando el bebé empiece a gatear y pueda coger cosas del suelo).

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