Fármacos utilizados para la dermatitis atópica del bebé

Puedes encontrarlos, siempre bajo prescripción médica, en la farmacia. No van a hacer desaparecer el problema definitivamente pero si ayudarán a aliviarlo.

LOS TRATAMIENTOS HABITUALES

No existen medicamentos que curen definitivamente la dermatitis atópica, pero sí fármacos (con prescripción médica) que curan los brotes y ayudan a que sean menos habituales. “Los brotes frecuentes suelen deberse a que no se trató y curó bien el brote anterior.

Es importante ser constantes en el tratamiento y restituir al máximo la piel dañada”, alerta la doctora Baselga. Estos son los más comunes:

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  • CORTICOIDES

    Junto con una correcta hidratación de la piel, las pomadas con cortisona son el pilar en el que se sustenta el tratamiento sintomático de la piel atópica. “Hay que desmitificar lo negativo de los corticoides. Bien utilizados, son excelentes”, asegura la dermatóloga.

    Aplicada de forma tópica en áreas limitadas de la piel, la cortisona no pasa al interior del organismo, sino que ejerce su acción sólo en la piel. Por supuesto, siempre se deben usar bajo supervisión médica y siguiendo la pauta que recomiende el especialista.

    • INHIBIDORES TÓPICOS DE LA CALCINEURINA

      Estas cremas son el segundo pilar del tratamiento. Tienen una efectividad similar a los corticoides de potencia media-baja. Su ventaja es que no atrofian la piel, por lo que pueden usarse durante más tiempo y en zonas de la piel más sensibles, como los párpados, la cara o los genitales del niño.

      • ANTIHISTAMÍNICOS ORALES

        Estos fármacos combaten el picor, calman y, por tanto, reducen los efectos del rascado continuo. Además, por su efecto sedante son aconsejables si el niño está irritado o le cuesta dormir por el prurito. Son medicamentos muy seguros.

        • ANTIBIÓTICOS

          No son el tratamiento propio de esta enfemedad crónica de la piel, pero sí hay que pensar en ellos cuando se presentan infecciones oportunistas. Resultan aconsejables en los casos de eccema sobreinfectado, es decir, cuando hay costras, supuración o exudado.

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