La estenosis de píloro en recién nacidos

¿Tu bebé devuelve después de darle las tomas? Si sus vómitos son muy abundantes y en horizontal con respecto al suelo, acude al pediatra. Puede tener estenosis de píloro.

No debe preocuparte que tu hijo vomite unas bocanadas de leche después de las tomas, porque todos los bebés lo hacen (regurgitan porque su musculatura del esófago, aún inmadura, no puede impedir el retroceso de los alimentos a la boca cuando tienen el estómago lleno). En cambio, si vomita muy a menudo, lo hace en cuanto terminas de darle las tomas y sus vómitos salen con mucha fuerza y “en escopeta” (es decir, horizontales con respecto al suelo), sí debes consultar con su pediatra enseguida, para asegurarte de que está bien.

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QUÉ ES LA ESTENOSIS DE PÍLORO

Y es que algunos bebés desarrollan una alteración llamada “estenosis de píloro”, un engrosamiento del canal que une el estómago con el intestino y que produce una obstrucción y por lo tanto, vómitos constantes. “El bebé no nace con el problema, lo desarrolla tres o cuatro semanas después de nacer sin que conozcamos la causa. También sabemos que la estenosis es un trastorno más frecuente en los niños que en las niñas y en los primogénitos que en los hijos posteriores”, explica el doctor Enrique García de Frías, jefe de pediatría del Hospital Príncipe de Asturias, de Alcalá de Henares (Madrid).

La obstrucción del píloro dificulta la salida del alimento hacia el intestino, por eso el bebé vomita las tomas.

La estenosis puede ser de mayor o menor grado. Lógicamente, cuanto más obstruido esté el píloro, más vomitará el niño. En cualquier caso, siempre que observes vómitos repetidos en tu hijo debes consultar con su pediatra, porque los bebés tan pequeños se deshidratan enseguida.

Además de los vómitos abundantes y en forma de proyectil, otro síntoma de este trastorno es que el niño se muestra irritado después de vomitar, puesto que está hambriento.

CONFIRMAR EL DIAGNÓSTICO DE LA ESTENOSIS

En la consulta el pediatra explorará al bebé y palpará su abdomen, pues hay casos en los que el engrosamiento se nota al tocar la tripa. Pero para poder confirmar el diagnóstico también le realizará una ecografía abdominal. “Y si aun tenemos dudas hay que recurrir al estudio radiológico con contraste”, apunta nuestro especialista. Esta prueba consiste en dar al bebé una papilla al tiempo que le realizan la radiografía, para ver si el alimento pasa del estómago al intestino. Una vez diagnosticada la estenosis, el pediatra derivará al cirujano para corregir el problema.

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¿EN QUÉ CONSISTE LA INTERVENCIÓN?

La solución para corregir la estenosis de píloro es operar, pero no hay por qué inquietarse: la intervención, aunque requiere anestesia general, es muy sencilla y apenas dura 30 minutos. El cirujano realiza una incisión en el abdomen del pequeño, justo en la zona superior de su ombligo. A través de ella accede al píloro y corta la capa muscular engrosada sin llegar al canal. Así logra que se dilate el canal por donde tiene que pasar el alimento hacia el intestino y corrige el trastorno.

EL POSTOPERATORIO

El pequeño tiene que permanecer ingresado entre 48 y 72 horas. El primer día no podrá comer nada (le alimentarán a base de suero), pero el segundo sí. Y si la comida le sienta bien podrá irse a casa ese mismo día o como tarde, al siguiente.

Los cuidados de un bebé recién operado de estenosis no son complicados: darle de comer poquito y a menudo, asearle por partes para no mojarle la gasa que le protege la herida y una vez que el médico se la descubra (una semana después de la operación), dejarla al aire para acelerar su cicatrización. Si al asear al pequeño le mojamos la gasa, hay que cambiársela por otra seca.

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