La alimentación que protege al bebé de infecciones

Además de seguir buenos hábitos de vida con él, para defender de las enfermedades a a tu hijo es esencial que cuides mucho su alimentación.

Existen varias medidas relativas a la alimentación de tu bebé que te ayudarán a fortalecer su sistema inmunitario y a evitar de este modo infecciones respiratorias y otros trastornos.

DALE LECHE MATERNA

Es lo mejor para sus defensas, ya que es muy rica en inmunoglobulinas (permanecen en su organismo hasta cuatro meses después de finalizar la lactancia), linfocitos, lisozima y macrófagos. Además, tal y como ha demostrado un estudio realizado en el centro INRA de Jouy-en-Josas (Francia), mediante la lactancia la madre transmite al bebé bacterias de su flora intestinal que ayudan a programar su sistema inmunológico. No en vano el 30% de las células del intestino tienen funciones inmunitarias, de ahí que la alimentación juegue un papel crucial en el desarrollo de las defensas. En todo caso, si no vas a amamantar a tu hijo, intenta ponerle al pecho los primeros días para que se beneficie del calostro. Y no te agobies: con la leche de fórmula también estará muy bien alimentado.

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OFRÉCELE FITONUTRIENTES

Cuando comiences a introducir la fruta y la verdura en la dieta de tu bebé es importante que incluyas en sus papillas alimentos ricos en fitonutrientes, unas sustancias naturales que aportan color a las plantas y que protegen contra parásitos, virus y bacterias. Se sabe que los carotenos (responsables de la pigmentación amarilla, roja y anaranjada) y los flavonoides (presente en los cítricos) ayudan a aumentar la producción de glóbulos blancos y de interferón, proteína que protege a las células del organismo frente a infecciones. En la cesta de la compra no deben faltar naranjas, mandarinas, zanahoria, calabaza, brócoli… Recuerda que debes introducir los alimentos uno a uno y que debes esperar hasta los 18 meses para darle melocotón y fresas, ya que a pesar de su alto contenido en fitonutrientes pueden causar reacciones alérgicas (sobre todo si hay antecedentes familiares de alergias a alimentos).

MODERA LOS DULCES

Hasta el año, azúcar cero. Pero después te encontrarás con muchos productos que la incluyen: chuches, bollos, refrescos… Atenta, porque su abuso reduce la actividad de los neutrofilos (un tipo de glóbulo blanco). Las frutas y verduras le aportan el azúcar que precisa para tener energía.

EVITA EL SOBREPESO

Es normal que los bebés presenten un aspecto rollizo, sobre todo cuando empiezan a tomar cereales y no gatean. Pero después, vigila que su percentil de peso no se dispare, ya que los bebés con sobrepeso sufren el doble de infecciones que otros con el peso adecuado. Cuanta más grasa, más difícil les resulta a los glóbulos blancos crear anticuerpos.

TEN PRESENTES LOS NUTRIENTES QUE LE FORTALECEN

Cuando el niño pueda comer casi de todo, incluye en su menú diario alimentos que ayuden a fortalecer sus defensas. Primero, las proteínas (en lácteos, carne, huevos y pescado), ya que si la dieta es pobre en ellas se reduce la producción y la efectividad de las células T, macrófagos e inmunoglobulina A. Por otro lado, minerales como el zinc y el selenio, que ayudan a evitar las infecciones de las vías respiratorias altas. También son esenciales las vitaminas A, B2, B6, C, D y E (en frutas y verduras, principalmente). Y, por último, los ácidos Omega 3 (en el pescado azul) que regulan la síntesis de sustancias que causan fiebre, dolor o hinchazón.

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