¿Mi hijo tiene lombrices?

Aunque se trata de una infección leve, estos “gusanitos” son muy molestos y contagiosos. Ante la más mínima sospecha de que tu hijo está afectado por ellos, lo más acertado es consultar con el pediatra.

El síntoma más frecuente de la oxiurasis o presencia de gusanillos en el intestino es el picor en el culito, sobre todo por las noches.

Éste se debe a que los gusanos hembra se trasladan desde el intestino hasta el ano para depositar sus huevos allí, lo que provoca una reacción inflamatoria y alérgica en la zona, que lleva al pequeño a rascarse con fuerza.

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Esto, a su vez, hace que el niño duerma intranquilo, tenga pesadillas e incluso rechine los dientes durante el sueño, por lo que se levanta cansado y está más irritable.

Si sospechas que tu hijo tiene lombrices puedes recurrir a este método casero para salir de dudas: consiste en colocarle una cinta adhesiva en la región anal durante la noche, retirársela por la mañana y comprobar si hay huevecillos en ella. Si es así, llévale al pediatra para que le ponga en tratamiento.

En caso de que no veas huevecillos pero tu hijo siga presentando los síntomas antes descritos también deberás pedir cita para que el especialista le prescriba un análisis de heces. Esta prueba será la definitiva para confirmar o no tus sospechas.

Tratamiento médico

En cualquier caso, si tu hijo tiene lombrices toda la familia deberéis poneros en tratamiento, aunque no presentéis síntomas. Y es que el contagio de oxiuros es muy fácil: al rascarse el culete, los huevos se quedan en las uñas del niño y desde ahí se esparcen por toda la casa (alimentos, ropa, objetos...).

Después, ya sea por ingestión o por inhalación, todos los demás miembros se van contagiando.

Afortunadamente, el tratamiento es tan sencillo como eficaz. Consiste en tomar una dosis de un jarabe antiparasitario un día y volver a hacerlo dos semanas después. Si a tu hijo le pica mucho el culete, el pediatra también le recetará una pomada para aliviarle y te aconsejará que duerma con un pijama entero, para que no pueda rascarse directamente con las uñas.

Medidas de higiene

Junto con el tratamiento médico, para prevenir el contagio debéis adoptar las siguientes medidas de higiene y mantenerlas, al menos, una semana:

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  • A diario, durante un ratito, abre las ventanas y levanta las persianas de toda la casa. La luz natural favorece la eliminación de las larvas.
  • Lava la ropa de tu hijo separada de la vuestra, con agua muy caliente.
  • Para quitar el polvo utiliza la aspiradora, en vez del plumero o la escoba.
  • Procura que tu pequeño lleve siempre las uñas muy cortitas.
  • Lávale las manos muy a menudo.
  • Cuando le limpies el culete, emplea toallitas húmedas desechables, no una esponja. Así evitarás que las larvas se queden adheridas a ésta.

    Siguiendo todas estas pautas es seguro que os libraréis de las lombrices, pero aun así, puede que el médico os recomiende repetir el tratamiento farmacológico en tres o cuatro meses.

    Un parque vetado a los perros

    A la hora de llevar a tu hijo al parque, elige uno en el que de verdad no entren perros. Una cosa es que el cartel indique que es un recinto vetado a los animales y otra que la gente lo respete.

    Y lo malo es que si los perros entran en el parque y hacen sus necesidades allí, es más probable que tu hijo coja lombrices. Ante la duda, lo mejor es que cambies de parque
    y le lleves a uno que te ofrezca todas las garantías de higiene.

    Cuidado con los dulces

    Durante años se pensó que el abuso de dulces daba lugar a la aparición de lombrices. Hoy se sabe que esto no es cierto, pero sí se ha descubierto que las lombrices se alimentan de glucosa y al disponer de ella, su eliminación es más difícil.

    Así que ya sabes: si tu hijo tiene lombrices, reduce los dulces de su dieta. Tampoco es verdad que las lombrices produzcan vómitos, pérdida acusada de peso, hiperactividad e inapetencia.

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