El niño tiene estreñimiento

Un problema muy habitual en los niños durante el verano es el estreñimiento, que afecta aproximadamente a un 30% de los pequeños.

Se entiende por estreñimiento la disminución en el número de deposiciones o que éstas sean duras, secas y difíciles de evacuar, a veces con dolor.

Se considera estreñimiento cuando los lactantes de pecho hacen menos de dos deposiciones al día, los lactantes de biberón menos de tres a la semana y, a partir del año, defecar menos de tres veces a la semana.

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Pero no es algo matemático. Como dice el Dr. Varea, “cada niño tiene su propio ritmo; por tanto, un cambio en éste y, sobre todo el disconfort, serán lo que defina si es o no estreñimiento. Por ejemplo, aunque haga caca sólo tres veces a la semana, si el niño está cómodo no pasa nada. Si le cuesta, aunque la haga todos los días, algo no va bien”.

El estreñimiento es muy común y casi un 30% de los niños se ven afectados en algún momento.

¿CUÁLES SON SUS CAUSAS?

Hay dos tipos de estreñimiento: el orgánico, que se debe a una causa constatable, como una enfermedad congénita o malformaciones anales, y el funcional, en el que no se detecta un motivo o enfermedad concretos y que representa el 90% de los estreñimientos. En este tipo se agrupan varias posibles causas. Las más frecuentes:

  • Un cambio en la dieta. Es muy típico un estreñimiento del lactante producido cuando éste pasa de la lactancia materna a otro tipo de alimentación. Es pasajero pero puedes ayudar a que desaparezca dándole alimentos laxantes durante unos días (la papilla de avena, las papillas con bífidus o el zumo de naranja son muy eficaces).
    • La retirada del pañal antes de tiempo: si al niño le cuesta controlar los esfínteres, puede inhibirse y acabar reteniéndolos. Por esta razón, el doctor Varea recomienda retirar el pañal “cuando el niño sea capaz de subir una escalera solo sin apoyo”, ya que esto significa que tiene un buen desarrollo psicomotor.
      • Un mal aprendizaje: el niño no ha interiorizado bien el hábito de ir al lavabo y prefiere aguantarse a dejar sus juegos. Hay que reeducarle: acompáñale al WC tras cada comida y pídele que se siente en la taza diez minutos. Ha de estar cómodo, con los pies apoyados.
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        • Los malos hábitos alimentarios. En concreto, una dieta pobre en fibra y con exceso de calcio. Aumenta la fibra (en verduras, cereales...) y los líquidos.

          CÓMO HAY QUE ACTUAR

          Para prevenirlo, asegúrate de que el niño recibe una dieta rica en fibra y líquidos, con esto tienes mucho trabajo hecho. También es una buena medida evitar el sedentarismo, porque la falta de movimiento perjudica el tránsito intestinal.

          Pero si a pesar de las precauciones aparece, puede ser necesario el uso de laxantes suaves como los supositorios de glicerina (recuerda que ha de ser el pediatra quien decida qué debes utilizar). Lo que nunca debes hacer es estimular el ano; aunque antes se aconsejaba, hoy se sabe que no está indicado.

          Si el estreñimiento es severo y dura tiempo, en una primera fase el pediatra suele recetar soluciones isotónicas para que arrastren y limpien el intestino.

          COMPLICACIONES DEL ESTREÑIMIENTO

          La más común es que al intentar expulsar heces muy duras, el niño se haga una herida (fisura anal). Las heces con sangre son un signo claro de que puede haber una fisura. La herida duele, el niño asocia que el acto de defecar es doloroso y cuando nota el apretón, se retiene.

          “Las fisuras son el pan nuestro de cada día. No son graves, pero perpetúan el estreñimiento, porque cuanto más se aguante el niño, más estreñido irá y más le costará luego. Es un círculo vicioso”, explica el doctor. La fisura se irá curando poco a poco, pero es necesario tratar el estreñimiento para que ésta no aumente. Como remedio, la Asociación Española de Pediatría recomienda baños de agua caliente para el culete durante 20 minutos, dos o tres veces cada día.

          NO SIEMPRE ES LO QUE PARECE

          Los menores de 6 meses tienen un sistema digestivo inmaduro que puede afectar a la consistencia de sus heces, dando pie a confusiones. Para que no te pille desprevenida, ten en cuenta que:

          • Recién Nacidos. Pueden padecer un trastorno pasajero y bastante común que se conoce como disquecia. Llega a durar unas semanas y se caracteriza por la dificultad para defecar. NO es estreñimiento. A esta edad los bebés aún no poseen una buena coordinación entre el intestino y el recto y no es extraño que suceda.
            • Primeros 6 meses. Es muy normal que veas al bebé ponerse rojo y hacer visiblemente fuerza para hacer caca. Aunque lo parezca, NO es estreñimiento.
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