La displasia de cadera

Se trata de una anomalía en la articulación de la cadera del bebé, de fácil diagnóstico y tratamiento.

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Displasia de cadera

Tres de cada mil recién nacidos sufren displasia de cadera; es decir, tienen una alteración en esta articulación que se caracteriza por que la cabeza del fémur no encaja correctamente en la cavidad donde debería insertarse. Este problema suele ser descubierto por el neonatólogo en la sala de partos.

Cómo se diagnostica

Lo primero que hace este especialista cuando el bebé nace es realizarle una exhaustiva exploración, de la que forman parte las maniobras de Ortolani y Barlow. Éstas consisten en una serie de rotaciones, estiramientos y flexiones en las piernas para detectar una posible displasia.

Ante cualquier indicio de que algo va mal, el médico le realiza una ecografía, ya que gracias a ella puede percibir todo tipo de anomalías, por insignificantes que sean.

Que el niño tenga asimétricos los pliegues del culete y que sus miembros inferiores adquieran una postura diferente estando en reposo también pueden ser signos de una luxación.

En ocasiones el pequeño no sufre displasia, sino cadera inmadura o laxitudes en la misma debidas al efecto de las hormonas de la madre. En ninguno de estos casos necesita tratamiento: la cadera se le acabará normalizando en unas semanas.

La solución

Pero aun en el caso de que el recién nacido tenga displasia, el tratamiento no es difícil. Consiste en mantenerle la cabeza del fémur en su lugar durante un tiempo, dejando que el hueso se desarrolle y se adapte al lugar idóneo para él.

Para lograrlo se le coloca al niño el arnés de Pavlik o yeso pelvipédico, que es un dispositivo que le mantiene la cadera reducida y en la posición correcta, para que pueda desarrollarse bien.

Es importantísimo diagnosticar la displasia enseguida para que no degenere en dolor, en artrosis ni en cojera. Además, cuanto más tarde se detecta, más duro es el tratamiento.

En niños mayores de 6 meses se puede intentar colocar un yeso pelvipédico, pero a veces no queda más remedio que operar el fémur.

Después del año de vida sólo queda hacer cirugías de reconstrucción de la cadera, modificando el fémur, la pelvis o el acetábulo (es la cavidad de la cadera donde se inserta y articula la cabeza del fémur).

El tratamiento que se recomendaba hasta hace poco de colocar al niño un doble pañal ha dejado de usarse, porque no es efectivo: lo que hace es extender la cadera, en lugar de reducirla, lo que no favorece la corrección del problema.

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