Cómo acabar con el hipo de tu bebé

El hipo es un trastorno molesto, aunque sin importancia, que se produce por la irritación de los nervios que controlan los músculos implicados en la respiración, en especial el diafragma.

Éste separa el abdomen del tórax y regula con sus movimientos rítmicos y constantes la cantidad de aire que entra en los pulmones.

Objetivo: que no aparezca

Junto con la inmadurez del diafragma, natural en edades tan tempranas, hay otros factores que pueden sobreestimular e irritar este músculo, como los problemas abdominales y respiratorios y, sobre todo, los trastornos digestivos.

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Éstos aparecen por diferentes causas:

  • Darle la comida demasiado caliente. Acostúmbrate a probarla siempre antes de ofrecérsela a tu pequeño. Y si la calientas en el microondas, acuérdate de revolverla, para que así se temple por todas partes igual. Si no, es muy probable que se quede fría por encima y ardiendo por abajo.
  • Introducir en su dieta alimentos inapropiados para bebés tan pequeños. Dáselos a tu hijo tal y como te vaya aconsejando su especialista, que es quien mejor conoce su evolución.
  • Una postura inadecuada al darle de comer. Jamás le des el biberón totalmente tumbado. En esta posición es más probable que se atragante, que trague aire... Dáselo semiincorporado, seguro que así las tomas le sentarán mejor.
  • Demasiada rapidez al comer. Procura no retrasar más de 20 minutos su hora habitual de comer, para que no trague con ansia, y no le des toda la toma seguida, párate de vez en cuando para que descanse y pueda eructar. Así no tragará tanto aire y es bastante más difícil que le dé hipo.
  • Problemas con la tetina del biberón. Comprueba que el agujero no es demasiado grande (se atragantaría), ni muy pequeño (se cansaría al tener que hacer fuerza para succionar), y siempre que le metas la tetina en la boca, asegúrate de que está llena de líquido para evitar que trague en vacío. También es recomendable que en vez de utilizar una tetina habitual, compres una antihipo o una antigases (en farmacias). No son demasiado caras y sí muy eficaces para prevenir estas alteraciones.
  • Acostarle “antes de tiempo”. No le eches en la cuna sin asegurarte de que ha eructado al menos una vez. Si tiene aire acumulado en el estómago, además de que se sentirá incómodo y le costará más conciliar el sueño, hay más probabilidades de que le dé hipo.
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    ¡Menudo alivio!

    Para aliviar a tu pequeño cada vez que le oigas hipar, hay varios remedios muy efectivos a los que puedes recurrir:

    • Dale agua, sin que trague aire.
    • Practícale un suave masaje en la espalda, recostándole sobre uno de tus hombros. Así expulsará los gases que tiene acumulados en el estómago.
    • Cámbiale de postura o provócale un estornudo, haciéndole cosquillas en la nariz. En ambos casos conseguirás cortar el ritmo del diafragma.

      Y ten paciencia: a partir de los seis meses el diafragma madura y, salvo en casos excepcionales (lee el cuadro de la izquierda), los niños dejan de verse afectados por esta molestia de manera tan frecuente. Aun así, ya sabes que es normal que el hipo se presente de forma esporádica durante toda la vida, sin que ello denote problemas de salud.

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