La calvicie en los bebés

¿A qué se debe que unos niños nazcan con pelo y otros pelones? ¿Que pierdan ese cabello tan finito con el que nacieron denota que están enfermos?

Claro que es normal que vuestro hijo siga calvo. Y si nació con pelo, también es normal que tenga menos cantidad que hace unas semanas. Éstos no son, ni mucho menos, síntomas de que esté enfermo ni tampoco de que le falten vitaminas.

No tiene importancia

A su corta edad, que todavía no tenga pelo o que lo pierda son hechos completamente naturales, que se explican por varios motivos:

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  • Puede que haya perdido el pelo con el que nació porque no era verdadero cabello, sino restos de lanugo, la capa pilosa que le cubría el cuerpo desde el quinto mes de embarazo y que generalmente se pierde antes del parto. Cuando esto no ocurre así, se le va cayendo durante las semanas o los meses posteriores al nacimiento.
  • Es natural que pierda más pelo que los adultos debido a que sus cabellos se encuentran en fase telogénica, caracterizada por la debilidad de su raíz, en lugar de estar en fase anagénica, en la que se produce un mayor fortalecimiento de los cabellos.
  • El contacto permanente con el colchón de su cuna y con la tela de la sillita le debilita el pelo que ya tiene y el que le va saliendo. Y esto, indudablemente, favorece su caída. Ésta es la razón por la que muchos niños con pelo tienen una pequeña calva redondita en la parte posterior de la cabeza, justo encima de la nuca. Ya veréis cómo en cuanto vuestro hijo empiece a pasar más tiempo levantado, comienza a tener el pelo más fuerte y abundante por todas las partes de la cabeza.
  • ¿Sabéis si alguno de vosotros erais calvetes de bebés? Vuestra herencia genética influye tanto en el ritmo con que le brota y le crece el cabello al pequeño como en su densidad y fortaleza.

    Otro aspecto que puede extrañaros es que vosotros tengáis el pelo oscuro y vuestro hijo haya nacido con él clarito. No es nada raro; de hecho, la mayoría de los bebés, salvo los muy morenos, nacen con él así.

    Esto se debe a que tienen aún inmaduras las células responsables del color del cabello y de los ojos (los melanocitos), y a que la actividad de las glándulas sebáceas aún es muy escasa. Con el tiempo los melanocitos maduran y las glándulas sebáceas incrementan su actividad, lo que hace que a los niños se les vaya poniendo el pelo cada vez más oscuro.

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    El aseo de su cabeza, diario

    Independientemente de que vuestro hijo tenga mucho, poco o nada de pelo, debéis pasarle por la cabeza, todos los días, una esponja humedecida en agua tibia o en agua con unas gotitas de champú infantil. Así evitaréis dos cosas: que el sudor se le quede acumulado en los poros y le salgan granitos y eczemas, y que se le forme la costra láctea, una capa blanquecina de grasa que les aparece a algunos bebés (puede surgir hasta los seis meses).

    Si vuestro hijo ya la tiene, podéis quitársela lavándole la cabeza a diario con un champú específico para ello o untándole un poco de aceite de oliva y quitándoselo un par de horas después, con ayuda de una esponja humedecida en agua y champú infantil.

    En cualquier caso, siempre que le lavéis la cabeza, practicadle un suave masaje haciendo círculos con los dedos. Así, además de relajarle, facilitáis el riego sanguíneo hasta el cuero cabelludo, lo que favorece la salida y el fortalecimiento del cabello.

    Lo que no debéis hacer nunca es echarle colonia en la cabeza (ni siquiera infantil). La razón es que esta costumbre puede resultar peligrosa para él (aunque la colonia tenga poco alcohol, puede pasarle a la sangre a través de la piel) y, además, reseca mucho el cabello, haciéndolo más frágil y quebradizo.

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