Qué hacer si el bebé aún bizquea

Es normal que tu bebé, al nacer, desviara un ojo (o los dos). Pero si ahora que ya ha cumplido los 6 meses sigue haciéndolo, debes llevarle al pediatra. Él te dirá cómo solucionar su problema y el modo de evitar complicaciones.

Algunos recién nacidos, cuando maman o tienen mucho sueño, tuercen uno o los dos ojitos hacia la nariz. Este estrabismo es relativamente frecuente en niños tan pequeños y suele explicarse por la inmadurez de sus músculos oculares, que aún tienen que ejercitarse para enfocar bien.

A los 5 o 6 meses los bebés deben dejar de bizquear. Si no ocurre así, hay que consultar con el pediatra.

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DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DEL ESTRABISMO

El estrabismo no se puede prevenir, pero si se detecta pronto y se trata enseguida, los resultados obtenidos son muy buenos. Así, además, evitamos que acabe dando lugar al ojo vago.

Para diagnosticar el estrabismo en un niño tan pequeño, el oftalmólogo le realiza una prueba muy sencilla, llamada “de reflejo corneal”, que consiste en acercarle una luz a 40 cm de los ojos y observar los reflejos de la córnea. Si éstos no se centran en las pupilas y son asimétricos, hay estrabismo.

En caso de que a tu hijo le diagnostiquen esta alteración tendrás que ponerle gafas durante una temporada (el tiempo varía mucho de unos niños a otros). Las hay específicas para bebés a partir de los 6 meses, que son tan cómodas que los pequeños pueden llevarlas puestas todo el día.

CUÁNDO HAY QUE OPERAR EL ESTRABISMO

Hay ocasiones excepcionales en las que el estrabismo perdura o es muy acusado y el especialista decide operar al pequeño (no se suele hacer antes de los 2 años).

La cirugía consiste en intervenir los músculos oculares, con el fin de recolocar el ojo en la posición adecuada. Requiere anestesia general, dura una hora y el porcentaje de éxito es elevadísimo.

TIENE UN OJO VAGO A CAUSA DEL ESTRABISMO

La ambliopía, o también llamada ojo vago, es una consecuencia del estrabismo. Se debe a que el cerebro deja de usar el ojo desviado para evitar una visión doble y como resultado, el ojo afectado acaba perdiendo visión.

La solución para evitar esto es poner al niño un parche en el ojo por el que ve bien, para obligar al otro a esforzarse más, ya que es la única manera de que se ejercite y pueda ajustar la visión correctamente. Hay parches con dibujos muy llamativos, para que los pequeños no opongan resistencia a llevarlos.

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